(BUENOS AIRES).- “Estamos atento a ver lo que pasa con Adam. El club sé que está haciendo lo posible por conseguir a algún jugador. El mercado está complicado, alguna lista le pasé al presidente”, reveló Rodolfo Arruabarrena. El entrenador de Boca apura la llegada de un centrodelantero y Juan Román Riquelme ya inició contactos para intentar satisfacer el pedido del Vasco.
La urgencia del Xeneize creció en las últimas horas por la situación de Adam Bareiro. El atacante paraguayo sufre una lesión lumbar que podría demandar una operación, lo que empujó a la dirigencia a buscar un reemplazante de peso de manera inmediata. La lesión del paraguayo no solo enciende las alarmas en el cuerpo técnico sino que también condiciona la planificación para el semestre, ya que Boca necesita variantes ofensivas para afrontar el calendario local y el reinicio de la Copa Sudamericana sin depender exclusivamente de los juveniles.
El radar de Riquelme
La lista de opciones que el técnico le acercó al presidente contiene cuatro nombres: Jonathan Calleri, Roger Martínez, David Romero y Luciano Gondou. Se trata de alternativas diversas en cuanto a presupuesto, actualidad y complejidad contractual, y la dirigencia ya analiza cuál de esos caminos ofrece una solución más rápida y viable dentro de un mercado que el propio Arruabarrena definió como “complicado”.
Calleri es un conocido de Arruabarrena, pero su regreso desde Sao Paulo se presenta complicado. Tiene contrato vigente en Brasil hasta fin de año y, hasta el momento, no tiene intenciones de interrumpir su vínculo con el club paulista. La falta de una cláusula de salida accesible en este mercado obligaría a Boca a negociar una rescisión, una gestión que en el club consideran difícil de concretar en los plazos que manejan.
En la vereda opuesta aparece Martínez. El colombiano quedó libre del Al Taawoun de Arabia Saudita y desde Boca ya le hicieron saber el interés. Sin embargo, el delantero de 32 años avisó que aguarda una oferta del fútbol asiático, por lo que la negociación solo prosperaría si el jugador decide priorizar la chance de desembarcar en la Ribera.
David Romero, punta de Tigre de 23 años, anotó 16 goles en 40 partidos y es visto por el cuerpo técnico como un proyecto de enorme proyección. El atacante encajaría en la intención de rejuvenecer la delantera boquense, un aspecto que Arruabarrena valora para encarar la triple competencia que se avecina. Con ese registro goleador, Romero se consolidó como una de las figuras jóvenes del fútbol argentino y su nombre genera consenso puertas adentro del Xeneize.
A su vez, Luciano Gondou está tasado en 7 millones de euros en el CSKA de Moscú, una cifra que frena cualquier acercamiento formal por el momento. El zurdo de 25 años ya había despertado interés en mercados anteriores, incluso cuando vestía la camiseta de Argentinos Juniors, pero su cotización actual obliga a Boca a medir cada paso antes de sentarse a negociar.
A pesar de las dificultades, Arruabarrena sabe que necesita variantes arriba y Riquelme ya mueve los hilos por los candidatos sugeridos. En el club entienden que la ventana para cerrar al nuevo nueve es corta y la idea es no perder días de negociación antes de que el calendario apriete con definiciones locales y el reinicio de la Copa Sudamericana.
