(BUENOS AIRES).- Boca analiza cambiar la localía por el estado del césped de La Bombonera, que no reaccionó como se esperaba tras los trabajos especiales realizados durante el parate por el Mundial 2026. La dirigencia evalúa una mudanza excepcional para evitar que el campo de juego afecte el desarrollo de los próximos partidos.
El estadio había sido sometido a tareas de mantenimiento profundas, que apuntaron sobre todo a los sectores con falta de luz solar y dificultades históricas en el terreno. Sin embargo, los resultados no habrían sido los esperados y la preocupación creció en los últimos días, cuando se comprobó que la superficie no llega en condiciones óptimas para la competencia oficial.
"La posibilidad de cambiar de estadio aparece como una medida excepcional que el club evalúa", explicaron desde la institución, que entiende que la prioridad es contar con un campo adecuado. La decisión es sensible: trasladar la localía de Brandsen 805 siempre genera un impacto fuerte entre los hinchas y la vida del club.
Durante el receso por la Copa del Mundo, Boca invirtió en un plan de recuperación del césped con trabajos sobre zonas puntuales. Las tareas incluyeron mejoras en sectores donde históricamente existen dificultades por la falta de luz solar y las condiciones del terreno. La intención era que el estadio estuviera en óptimas condiciones para afrontar un semestre cargado de desafíos, pero la evolución no fue la esperada.
La combinación de desgaste, dificultades de iluminación natural y los trabajos insuficientes encendió las alarmas en la previa de una seguidilla de compromisos exigentes. La dirigencia deberá definir si los trabajos alcanzan para recuperar el terreno o si finalmente será necesario buscar una alternativa para disputar algún encuentro fuera de Brandsen 805.
El tema se suma a una semana intensa para el Xeneize, que viene de una dura derrota frente a Deportivo Riestra. Mientras el cuerpo técnico de Rodolfo Arruabarrena busca soluciones futbolísticas para recuperar la confianza del equipo, la dirigencia maneja la posibilidad de un cambio de escenario como una opción de último recurso.
El estado del césped se convirtió en un tema de discusión entre los hinchas, especialmente porque el club había aprovechado el parate para realizar tareas profundas de mantenimiento. La expectativa era que esas obras permitieran solucionar problemas que venían afectando al campo de juego.
En caso de concretarse un cambio de localía, Boca deberá elegir un estadio alternativo que garantice la logística del plantel y el acceso de los socios. La simple mención de una mudanza temporal ya genera debate entre los hinchas, que esperaban que las obras del receso solucionaran los problemas recurrentes del campo de juego.
Por ahora no hay una decisión tomada, pero la evolución del césped será monitoreada de cerca en los próximos días. Boca deberá definir si La Bombonera está en condiciones de recibir al equipo o si, de manera excepcional, la localía se traslada a otro estadio.
