(BUENOS AIRES).- Boca debutó en la Copa Sudamericana con un triunfo 1-0 ante O’Higgins en La Bombonera, en el inicio del ciclo de Rodolfo Arruabarrena. Leandro Paredes fue la gran figura y Miguel Merentiel anotó el único gol del encuentro.
Paredes volvió a demostrar por qué es uno de los futbolistas más importantes del plantel. El campeón del mundo manejó los tiempos del equipo, fue clave en la recuperación y además aportó una asistencia brillante para que Merentiel marcara el gol. Esa conexión entre ambos aparece como una de las grandes noticias del inicio del semestre.
El mediocampista no solamente aportó calidad con la pelota, sino también personalidad en momentos donde Boca tuvo que resistir. Su lectura del juego permitió ordenar al equipo y darle pausa en los momentos de mayor presión del rival. Desde su regreso al club, asumió rápidamente un rol protagónico y se transformó en el eje futbolístico de un plantel que necesitaba una referencia en la mitad de la cancha.
Los hinchas de La Bombonera reconocieron su entrega y su importancia dentro de un equipo que busca recuperar protagonismo. El propio Paredes contó que estaba a disposición del entrenador, pero Arruabarrena decidió darle descanso después del esfuerzo realizado pensando en lo que viene.
Los refuerzos y los pibes
El arquero Álvaro Montero tuvo un debut positivo y transmitió seguridad en un puesto donde Boca necesitaba certezas. El colombiano respondió cuando fue exigido y mostró buenas condiciones tanto en el juego aéreo como con los pies.
Entre los juveniles, Dylan Gorosito aprovechó su oportunidad y tuvo una actuación que generó elogios. Su capacidad para proyectarse, su criterio para atacar y un cierre defensivo clave demostraron que puede ser una alternativa importante para el cuerpo técnico. Leonel Flores, otro futbolista surgido de las inferiores, mostró personalidad y no dudó en asumir riesgos, una frescura que el entrenador valora para un plantel con varios jugadores experimentados.
Sebastián Villa debutó con momentos de desequilibrio. El delantero aportó velocidad y capacidad para ganar duelos individuales, aunque todavía debe afianzarse en el funcionamiento colectivo del equipo.
La deuda pendiente
Boca generó situaciones pero sufrió la falta de contundencia y el resultado terminó siendo más ajustado de lo esperado. La lesión de Adam Bareiro hizo que la dirigencia volviera a analizar la llegada de un centrodelantero para completar el plantel.
Arruabarrena sumó su segundo triunfo al hilo en el arranque de su ciclo y, más allá de los aspectos por corregir, el rendimiento dejó señales importantes. El entrenador sabe que el equipo necesita seguir creciendo para competir en todos los frentes.
Boca encontró en Paredes algo más que un mediocampista de jerarquía: un líder capaz de guiar a los más jóvenes y de elevar el nivel colectivo. Con los refuerzos respondiendo y los juveniles que piden pista, el Xeneize empieza a construir una nueva ilusión para sus hinchas. El desafío inmediato será sostener el nivel mostrado y encontrar mayor eficacia ofensiva.
