(BUENOS AIRES).- Boca comenzó el semestre con un triunfo 1-0 ante O’Higgins por la Copa Sudamericana, pero la noche dejó otra postal puertas adentro: Rodolfo Arruabarrena mantuvo una reunión con Juan Román Riquelme y volvió a marcar sus necesidades para terminar de conformar un plantel competitivo. La lesión de Adam Bareiro encendió todas las alarmas y el entrenador le pidió a la dirigencia sumar un delantero antes del cierre del mercado.
El único gol lo marcó Miguel Merentiel, quien fue protagonista y demostró que puede ser alternativa en ataque, aunque no es un nueve de área clásico. De todos modos, Boca generó varias situaciones y no logró ampliar la diferencia, lo que alimentó el pedido del Vasco por mayor contundencia. Para Arruabarrena, esa falta de eficacia ofensiva es uno de los puntos a trabajar con mayor urgencia.
El entrenador quedó conforme con el debut de varios refuerzos. Leandro Paredes fue el punto más alto, con un rol de líder dentro y fuera de la cancha, mientras que Álvaro Montero tuvo un debut seguro en el arco. También valoró la respuesta de los juveniles, que respondieron cuando les tocó jugar y demostraron que pueden ser alternativas importantes para un semestre exigente. Sin embargo, Arruabarrena entiende que el equipo debe mejorar el control de pelota y aprovechar mejor las oportunidades para pelear en todos los frentes.
La preocupación central está en la ofensiva. Adam Bareiro sufrió una lesión que preocupa al cuerpo técnico y su evolución será seguida de cerca. La idea del entrenador es que el equipo tenga variantes suficientes para competir en la Copa Sudamericana y en el resto de los frentes, y por eso la búsqueda de un delantero sigue siendo una prioridad en el mercado de pases. Ante ese panorama, el Vasco le transmitió a Riquelme que necesita un atacante más para no quedar corto en una temporada con grandes objetivos.
El nombre en carpeta y la decisión final
En la charla posterior al partido, Arruabarrena se plantó con claridad: Boca tiene un buen plantel, pero todavía puede mejorar. El entrenador dejó claro que la búsqueda de un delantero sigue siendo una prioridad para el cuerpo técnico y que pretende sumar un futbolista que pueda aportar presencia en el área y mayor poder de fuego. En ese sentido, David Romero es uno de los nombres que aparecen en carpeta, aunque la negociación no es sencilla porque otros clubes también mostraron interés.
Riquelme sabe que el mercado entra en su etapa decisiva y cada movimiento debe ser analizado con cuidado. Boca ya realizó una inversión importante con las llegadas de Paredes y Montero, pero el pedido del Vasco abre la posibilidad de sumar una pieza más para completar el plantel. La relación entre presidente y entrenador es de diálogo constante y la decisión final quedará en manos del máximo dirigente.
El Xeneize ganó, recuperó confianza y encontró respuestas en sus figuras y juveniles. Ahora, con el mercado abierto, el desafío será completar un equipo que pueda sostener la ilusión de los hinchas hasta fin de año. La última palabra la tendrá Riquelme.
