(BUENOS AIRES).- “Nicolás Figal y Ayrton Costa serían la dupla de centrales elegida para el debut”. La frase, que ya corre con fuerza en el predio de Ezeiza, refleja la definición que tomó Rodolfo Arruabarrena para el estreno oficial de Boca en la Copa Argentina. El entrenador metió mano en la zona más sensible del equipo y apostó por una zaga que incluye un nombre que no estaba en los cálculos de la mayoría: Costa, el defensor que llegó para pelear un lugar y se lo ganó antes del primer partido oficial.
Figal y Costa vienen de ser titulares en el último amistoso ante Athletico Paranaense, disputado en Salta, y dejaron una imagen sólida dentro de la estructura que pretende imponer el flamante cuerpo técnico. Esa actuación les permitió tomar ventaja sobre el resto de los defensores del plantel y convertirse en la primera gran certeza de un equipo que todavía tiene varios interrogantes por resolver.
La combinación le ofrece a Arruabarrena un perfil mixto que busca potenciar lo mejor de cada uno. Del lado de Figal pesan su recorrido en el club, el liderazgo que ejerce dentro del campo y el conocimiento de los momentos más exigentes que atraviesa la institución. Costa, en cambio, aporta una intensidad y una velocidad que el Vasco valora para achicar espacios: su fortaleza en los duelos individuales y la capacidad de anticipo fueron determinantes para inclinar la balanza.
El propio entrenador ya dejó en claro que la zaga central es una de las zonas que más lo entusiasman en esta puesta a punto. “En la zaga central parece haber encontrado una combinación que le genera confianza”, describen cerca del cuerpo técnico, sin ocultar que aún observa otras posiciones con menos certezas.
Una defensa que busca recuperar solidez
El regreso de Arruabarrena a Boca supone una apuesta fuerte por devolverle equilibrio al equipo. La búsqueda de automatismos entre Figal y Costa no es casual: el técnico quiere que el entendimiento dentro del campo llegue aceitado desde el minuto cero de la Copa Argentina. Ambos sumaron minutos juntos durante la pretemporada y esa sociedad gestada en los entrenamientos fue un factor que inclinó la decisión final.
De todas maneras, el once definitivo que enfrente a Sarmiento no está grabado en piedra. El Vasco continuará evaluando rendimientos hasta el mismo día del partido y podría realizar algún ajuste táctico si lo considera necesario. Pero la defensa arranca con nombres propios y con una ventaja difícil de remontar para el resto de los centrales del plantel.
Mientras el mercado de pases sigue abierto y la dirigencia intenta cumplir con los refuerzos que pidió el entrenador, el equipo empieza a mostrar sus primeras definiciones. El debut ante Sarmiento será la primera gran prueba para este nuevo Boca, que ya tiene dupla central tomada y una sorpresa que se ganó el lugar con rendimientos antes que con cartel.
