(BUENOS AIRES).- El plantel de Boca aterrizó este miércoles alrededor de las 17 (hora argentina) en Santiago de Chile, tras un vuelo que partió desde Ezeiza, para afrontar la revancha de la Copa Sudamericana ante O’Higgins con la obligación de, al menos, empatar para meterse en la siguiente instancia. "Boca ya aterrizó en Chile", confirmaron desde la delegación xeneize apenas tocaron suelo trasandino.
El periplo incluye un tramo extra de casi 100 kilómetros que separa a la capital chilena de Rancagua, la ciudad donde oficia de local el rival y que demanda cerca de una hora de viaje por ruta. El partido no se jugará en Santiago, sino en esa sede que no suele aparecer en las giras continentales del club. "El tramo de casi 100 kilómetros que el plantel debe afrontar una vez en Chile" es una rareza logística que el cuerpo técnico ya tenía contemplada.
La delegación que conduce el Vasco Arruabarrena tiene previsto llegar al hotel en Rancagua más tarde, con el tiempo justo para una pausa breve antes de la cena y la noche previa al encuentro del jueves. "La llegada al hotel está prevista para un rato más tarde, ya para tener un breve descanso antes de cenar y disponerse a pasar la noche previa al partido del día siguiente", detallaron fuentes del club. La logística se ajustó para minimizar el desgaste antes de una definición que no admite errores.
Boca llega con una ventaja mínima, construida en el partido de ida disputado en La Bombonera. Aquel triunfo ajustado lo deja en una posición favorable pero incómoda: necesita, como piso, un empate para asegurar la clasificación. "La corta ventaja que consiguió el equipo del Vasco Arruabarrena de local" alcanza, pero obliga a no regalar nada en los 90 minutos que se vienen.
El jueves será el día de la definición. "Este jueves definirá su suerte en la Sudamericana, en una serie a la que llega con ventaja", se indicó desde el entorno xeneize. El avión que partió desde Ezeiza aterrizó en destino "alrededor de las 17 horas de Argentina", y el plantel emprendió de inmediato el traslado terrestre hacia Rancagua.
La serie no formaba parte de los planes originales del club de la Ribera. Su participación en esta fase de la Sudamericana apareció de manera inesperada sobre la marcha del calendario, un condimento extra en una temporada cargada de imprevistos. Boca tuvo que reprogramar su hoja de ruta para meter esta escala chilena que no figuraba en ninguna proyección.
El duelo está programado para la tarde del jueves en el estadio de O’Higgins, en Rancagua. Con el pasaje a la próxima fase de la Copa Sudamericana en juego, el equipo de Arruabarrena se juega la permanencia en un certamen que, aunque llegó sin aviso, ya es prioridad.
