(BUENOS AIRES).- Boca quedó con una “tarea para el hogar” urgente tras una derrota que encendió todas las alarmas: Deportivo Riestra lo goleó 3 a 0 en el debut del torneo y dejó una imagen preocupante de cara a los próximos compromisos.
El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena llegó con la expectativa de arrancar el campeonato con el pie derecho, pero se encontró con un rival intenso y ordenado que golpeó en los momentos justos. Boca tuvo pasajes de control con la pelota, aunque sin transformar la posesión en peligro real y chocando una y otra vez contra una defensa que cerró todos los caminos.
Los goles de Braian Sánchez, Antony Alonso y Alexander Díaz explicaron la noche perfecta del local y la pesadilla xeneize. Cada llegada de Riestra lastimó, y la diferencia quedó marcada por la eficacia de un equipo que capitalizó los errores defensivos del visitante.
El tanto de Díaz fue la postal más impactante de la velada. El delantero inició la jugada desde su propio campo, recorrió una larga distancia con la pelota y definió con categoría por encima de Álvaro Montero, en una acción de arco a arco que coronó una actuación individual brillante y profundizó la preocupación en el lado visitante.
La falta de contundencia ofensiva, los problemas para contener los ataques rivales y la escasa reacción después de recibir los goles quedaron bajo la lupa. La derrota no solo dejó un marcador abultado, sino también una sensación difícil de explicar por la distancia entre las expectativas y lo que mostró el equipo dentro de la cancha.
El análisis posterior apuntó a la necesidad de encontrar soluciones urgentes. La posesión no se transformó en situaciones claras y el equipo terminó estrellándose contra una defensa de Riestra que neutralizó cada intento. El cuerpo técnico deberá trabajar no solo en lo futbolístico, sino también en recuperar la confianza de un plantel que terminó golpeado.
La frase “tarea para el hogar” resume el escenario que enfrenta Boca: analizar los errores, corregirlos y encontrar respuestas antes del próximo partido. La autocrítica ya apareció puertas adentro, pero ahora la respuesta deberá llegar dentro de la cancha con una versión mucho más sólida y competitiva.
El desafío inmediato será frente a O’Higgins, en Chile, un encuentro clave para seguir con vida en la competencia internacional. La importancia del cruce obliga al plantel a cambiar la imagen mostrada en el debut y a demostrar que el golpe del 3-0 puede transformarse en aprendizaje.
