(BUENOS AIRES).- "Tenemos una cuestión anímica, hay una cuestión de rebeldía, tenemos que salir de esa situación. La historia del club lo impone. Este pasaje nos tendría que dar confianza y ser autocríticos, porque así no podemos. Por ahí pasará la calentura de los chicos. Lo hablamos en el vestuario, pasamos y no había mucho que decir. Somos los primeros en entender esto", explicó Rodolfo Arruabarrena, técnico de Boca, después de que ningún futbolista del plantel accediera a dar declaraciones a la transmisión oficial tras la clasificación por penales ante O’Higgins, en Rancagua. El club deberá pagar una multa de 3.000 dólares por violar el reglamento de la Conmebol.
Boca perdió 1 a 0 en los noventa minutos pero se impuso 4 a 3 en la definición desde los doce pasos y avanzó a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Sin embargo, el alivio del resultado no alcanzó para que los jugadores se detuvieran ante el cronista de campo de D Sports: ninguno quiso hablar y la decisión de guardar silencio fue unánime.
La Conmebol exige que, al término de cada partido de Copa Libertadores y Sudamericana, por lo menos un representante de cada equipo formule declaraciones para la señal dueña de los derechos. Al no hacerlo, el Código Disciplinario prevé una sanción económica. Por tratarse de la primera infracción de Boca en este punto, el monto inicial es de 3.000 dólares, pero puede escalar hasta 10.000 dólares si se detectaran agravantes. La plata se descontará directamente de los ingresos que el club percibe por derechos de televisación.
Arruabarrena fue el único que dio la cara. “No había mucho que decir”, resumió, y admitió que el plantel arrastraba un malestar anímico difícil de esconder. El Vasco habló de “calentura de los chicos” y sostuvo que necesitaban hacer autocrítica para reconstruir la confianza. La decisión de no prestar declaraciones, según contó, se cocinó en el vestuario apenas terminó el partido.
Así, los jugadores de Boca prefirieron bancarse la multa antes que enfrentar los micrófonos. La rebeldía de un vestuario golpeado se tradujo en un silencio absoluto que sorprendió en el estadio El Teniente. Ninguno de los que habían sido determinantes en la tanda de penales quiso pararse frente a la cámara oficial.
El pase a octavos de final de la Copa Sudamericana llegó con dramatismo. Francisco González había puesto el 1 a 0 para O’Higgins y forzó la definición desde los doce pasos. Boca, pese a todo, se mantuvo firme en los penales y se llevó la clasificación, aunque las vibraciones internas sigan encendiendo las alarmas.
La multa de 3.000 dólares es un castigo económico menor, pero deja en evidencia el espeso clima del vestuario. La Conmebol aplicará el descuento de manera automática sobre los próximos pagos por derechos de televisión. El club, al igual que los futbolistas en Rancagua, ya eligió: callar y pagar.
