(BUENOS AIRES).- La cara del entrenador lo decía todo antes de que abriera la boca. Tras la caída ante Gimnasia de La Plata, Eduardo Coudet enfrentó a los micrófonos y no buscó excusas: describió con crudeza el momento que atraviesa el equipo y dejó una frase que retrata la impotencia del vestuario.
«Muy difícil el momento, hay que trabajar. Tenemos que mejorar mucho, levantar mucho los niveles», arrancó el Chacho. Y después llegó la definición que más ruido hizo entre los hinchas: «Evidentemente, no estamos derechos. No ligamos nada y hay que trabajar».
El diagnóstico del propio técnico
En su análisis, el entrenador puso el dedo en la llaga sobre el funcionamiento. Reconoció que el equipo domina el balón, pero que eso no se traduce en peligro real sobre el arco rival.
«Tenemos mucho la pelota, pero no estamos logrando desequilibrar y lastimar en proporción a la cantidad de tiempo que tenemos la pelota», explicó. Es el mismo problema que viene arrastrando desde el arranque del semestre y que todavía no encuentra solución.
La derrota ante el Lobo fue otro golpe durísimo. River ya había tropezado antes en el Torneo Clausura y sigue sin dar señales de recuperación.
Qué decidió la dirigencia
Los malos resultados dispararon una ola de rumores sobre su continuidad. Pero la respuesta desde Núñez fue clara y la reveló el periodista Juan Cortese, que cubre el día a día del club.
«Quienes toman decisiones en River no están pensando en echar a Eduardo Coudet y están convencidos de que se saldrá adelante mientras se completa el plantel con los refuerzos que faltan. Es información», aseguró el comunicador tras el partido.
Es decir: la dirigencia banca al entrenador y apuesta a que el plantel termine de armarse antes de tomar cualquier decisión drástica.
Cómo empezó la crisis
El momento complicado no arrancó ahora. La etapa del Chacho comenzó a torcerse sobre el cierre de la primera parte del año, justo después de la caída en la final del Torneo Apertura.
A partir de ahí los resultados dejaron de acompañar y se profundizaron los problemas de funcionamiento. Ese escenario empujó a la dirigencia a encarar un mercado de pases ambicioso para darle otras herramientas al técnico.
Seis refuerzos que todavía no alcanzan
El club se movió fuerte en esta ventana de transferencias. Llegaron seis refuerzos y, al mismo tiempo, varios futbolistas relegados cruzaron la puerta de salida en un éxodo importante.
Sin embargo, los cambios todavía no se reflejan en la cancha. El Millonario sigue sin acercar respuestas y la paciencia del hincha se agota partido a partido.
Por ahora, la postura del club es sostener el proyecto. La pregunta es cuánto tiempo más aguantará esa decisión si los resultados no cambian.
