(BUENOS AIRES).- “NI EN LA FINAL DE QATAR ME EMOCIONÉ ASÍ”. Gonzalo Bonadeo puso en palabras el padecimiento que vivió durante la clasificación de la Selección Argentina a los cuartos de final. Para el periodista, aquella noche superó en intensidad a la conquista del Mundial de 2022.
Gonzalo Bonadeo se mostró impactado por el desarrollo del partido y la angustia que le generó la chance de una eliminación temprana. “Si perdíamos, el titular era que Messi se retiraba con su peor partido”, aseguró, en referencia al peso que cada actuación de Lionel Messi carga sobre el equipo.
El análisis del conductor apuntó directamente al lugar que ocupa el capitán en la consideración pública. Gonzalo Bonadeo remarcó que una derrota habría desatado una catarata de críticas, con el foco puesto casi de manera exclusiva en la figura de Messi y no en el funcionamiento colectivo.
La clasificación llegó después de un trámite cerrado que mantuvo en vilo a los hinchas. Bonadeo describió ese cierre como una montaña rusa emocional que, desde su rol de analista, le costó procesar sin perder la frialdad. Admitió que lo vivido en ese cruce copero fue más visceral que cualquier otro recuerdo futbolístico.
La comparación con la final de Lusail no es menor. Aquella tarde la Selección ganó el título más esperado en una definición por penales llena de dramatismo. Sin embargo, para Gonzalo Bonadeo, el sufrimiento del último partido por los cuartos de final resultó todavía más descarnado. El periodista habló del peso de las críticas que recaen sobre el equipo y, en particular, sobre su máxima figura.
Bonadeo también contextualizó el fenómeno Messi. Señaló que, aun con los años y los títulos acumulados, cada presentación de la Selección Argentina se transforma en un examen y que cualquier traspié suele leerse como un juicio inmediato sobre el legado del rosarino. La posibilidad de quedar afuera activó un nivel de tensión que el conductor no había experimentado ni siquiera en instancias decisivas anteriores.
El propio Gonzalo Bonadeo lo resumió con una frase que retrata la magnitud de lo que sintió: ni la gloria máxima en Qatar le había provocado una descarga de adrenalina semejante. Con la clasificación ya sellada, el periodista dejó en claro que esa jornada quedará grabada en su memoria por la intensidad de las sensaciones y porque, a diferencia de otros triunfos, el alivio llegó envuelto en un dramatismo que no encontró equivalente en su carrera como analista.
