(BUENOS AIRES).- «Me quedó un lindo recuerdo del debut», dijo Leonel Flores mientras la imagen de su rostro dejaba en claro el costo de esa primera función: un corte profundo sobre la ceja izquierda, producto del planchazo que recibió en el amistoso que Boca le ganó 1-0 a Athlético Paranaense en Salta. La postal, difundida por las redes oficiales del club, se viralizó de inmediato al mostrar la huella exacta del patadón del arquero Santos.
La jugada violenta se produjo en el segundo tiempo. Leonel Flores fue a disputar una pelota al borde del área y el guardameta brasileño salió a destiempo. En una acción de estilo karateca, levantó la pierna y lo golpeó de lleno en la cabeza. El árbitro no dudó y le mostró la roja directa, mientras el delantero juvenil quedaba tendido con una marca que tardaría en borrarse.
El atacante de 19 años, surgido de las Inferiores y que llegó a Boca a los cinco, había debutado días antes ante Defensa con una asistencia a Miguel Merentiel. Rodolfo Arruabarrena lo ratificó como titular en Salta, otra vez en dupla con la Bestia, y Leonel Flores volvió a responder dentro de la cancha. Después del encuentro, la foto publicada por el club confirmó el recuerdo que le dejó el golpe: una marca profunda arriba de la ceja izquierda, consecuencia del fuerte impacto.
La palabra de Leo Flores
En una entrevista con el Canal de Boca, el propio Flores le restó dramatismo a la acción con una anécdota precisa: «Lea (Lozano) en el entretiempo me había dicho que le picara atrás del lateral, que me la tiraba, y así pasó… Pero bueno, pasaron cositas», contó entre risas. También habló de su presente en el plantel: «Me siento cómodo. En la pretemporada los chicos me recibieron muy bien, me dan mucha confianza. Hay que seguir, que vamos muy bien».
El juvenil lleva apenas dos partidos en Primera y ya dejó una asistencia y buenas sensaciones en el frente de ataque. Arruabarrena lo subió para la pretemporada con el plantel superior y le dio rodaje de entrada, una decisión que el pibe de 19 años viene devolviendo con rendimiento.
Y cerró con una reflexión que deja ver lo que significó dar ese primer paso: «Se me pasaron muchas cosas por la cabeza, mi primer entrenamiento cuando vine a Boca a los cinco años. Eso queda, no me lo voy a olvidar nunca».

