(BUENOS AIRES).- Lionel Messi regresará directamente a Rosario tras la final del Mundial 2026 y no hará escala en Miami, la ciudad donde reside desde mediados de 2023. El capitán de la Selección Argentina cambió los planes iniciales y eligió su ciudad natal para reencontrarse con su familia apenas termine la Copa del Mundo.
La decisión llega después de una durísima caída de la Albiceleste ante España en la definición del Mundial 2026. Messi, de 39 años, atravesó lo que muchos interpretan como su última participación mundialista con un desgaste físico y emocional profundo. La vuelta a Rosario aparece como un corte inmediato con la exposición pública y una búsqueda de intimidad en medio de la tristeza por la derrota.
El delantero nunca cortó el lazo con el lugar donde nació, incluso durante los años más exigentes de su carrera en Barcelona y en la Selección. "Rosario siempre tuvo un significado especial para Lionel Messi", y "el delantero nunca perdió el vínculo con su lugar de origen". Mantiene costumbres familiares y una red de afectos que hace décadas que no depende de los calendarios del fútbol. En varios recesos anteriores, el rosarino ya prefirió bajar los decibeles en Rosario antes que quedarse en otras ciudades.
La información fue revelada por el periodista Diego Monroig en ESPN, quien señaló que el astro argentino no tendría previsto realizar otro destino antes de volver al país. Originalmente se especulaba con que descansaría en Miami tras el Mundial, pero el plan mutó en las últimas horas. La prioridad ahora son los encuentros íntimos, los asados con amigos de toda la vida y los días sin cronograma.
Rosario, el lugar donde Messi toma aire
El regreso a casa ocurre en un momento bisagra. Después del Mundial 2026, el interrogante sobre la continuidad del capitán en la Selección quedó abierto. "A sus 39 años, el futuro del rosarino con la Selección Argentina es uno de los grandes interrogantes que dejó la Copa del Mundo". Él mismo siempre dijo que su permanencia dependería de cómo se sintiera, y los días en Rosario podrían ser determinantes para una definición que los hinchas esperan con ansiedad.
A pesar del golpe deportivo, el legado de Messi no está en discusión. Conquistó la Copa América, la Finalissima y el Mundial de Qatar en un ciclo que cambió la historia de la Albiceleste. En su ciudad lo reconocen como un vecino que jamás se desarraigó, y cada regreso suyo se vive como una devolución de afecto en los barrios que lo vieron patear sus primeras pelotas.
El viaje a Rosario aparece como un momento de pausa para el máximo referente de la Selección. Después de años de máxima exigencia, títulos y partidos inolvidables, Messi tendrá la oportunidad de compartir tiempo con su familia y analizar con tranquilidad sus próximos desafíos. En Rosario buscará cerrar las heridas de la final perdida del Mundial 2026 mientras evalúa sus próximos pasos profesionales.
No hay plazos ni anuncios confirmados, pero el mensaje inmediato es concreto: después de la Copa del Mundo, Messi prefirió el refugio de su tierra directo, sin escalas. Allí buscará tranquilidad, disfrutar de un lugar que nunca dejó de sentir como su verdadera casa y pensar lo que viene en su carrera.
