(BUENOS AIRES).- “La de Poco ortodoxa es una historia hermosa, muy singular, que muestra dos lados. No es una historia sobre la existencia de Dios ni nada parecido. Es, en todo caso, sobre el derecho de tener voz propia”, definió Shira Haas, la actriz israelí que protagoniza Unorthodox —conocida en español como Poco ortodoxa—, la miniserie de cuatro episodios que Netflix estrenó el 26 de marzo de 2020. Basada en las memorias de Deborah Feldman, la producción alemana hablada en yiddish cuenta la fuga de Esty Shapiro, una joven judía ultraortodoxa que escapa de un matrimonio arreglado y de la opresiva comunidad Satmar de Williamsburg, Brooklyn, para rehacer su vida en Berlín.
La mujer que inspiró la ficción es Deborah Feldman, nacida en 1986 en el seno de esa misma comunidad. Se casó a los 17 años con un desconocido, en una unión pactada por el casamentero del barrio, y fue madre a los 19. Tras años de represión interna y silencio, publicó en 2012 sus memorias, que tituló Unorthodox: el escandaloso rechazo de sus raíces jasídicas. Para llevarla a la pantalla, las guionistas Anna Winger y Alexa Karolinski —con dirección de Maria Schrader— prefirieron marcar distancia del relato biográfico. “Era muy importante hacer cambios en nuestra historia y diferenciarla de la vida real de Deborah Feldman. Porque ella es joven, es una figura pública, una intelectual, y queríamos que la vida de Esther en Berlín fuera muy diferente de la vida de Deborah. Los flashbacks están basados en el libro, pero la historia en sí es inventada”, explicó Karolinski.
La comunidad Satmar de Williamsburg, formada por sobrevivientes del Holocausto, preserva el yiddish como lengua diaria y obedece reglas estrictas. Las mujeres casadas deben raparse y cubrir la cabeza con una peluca, tener relaciones sexuales todos los viernes, vestir prendas que tapen el cuello y las rodillas, y jamás cantar en público. Para reproducir ese universo sin falsearlo, la producción contrató a Eli Rosen, un ex miembro de la comunidad que trabajó como consultor cultural y traductor, y que además interpreta al rabino en la serie. Rosen se encargó de que los actores hablaran el dialecto exacto del yiddish satmar y de que cada ritual, desde el shabat hasta la boda, se representara con rigor.
Al frente del elenco brilla Shira Haas, que ya había actuado en la serie “Shtisel” y que aquí sostiene el drama con una expresividad contenida. La acompañan Amit Rahav como Yanky, el marido inseguro y manipulado por su madre, y Jeff Wilbusch —también ex Satmar en la vida real— en el papel de Moishe, el primo que persigue a Esty por toda la capital alemana. Feldman celebró que la ficción abriera una ventana a voces históricamente silenciadas: “Gente como yo nunca ha tenido esa oportunidad. Nunca nos hemos visto reflejados en historias de la cultura popular. No sabíamos cómo crear nuestras historias”, reconoció.
La miniserie alterna dos líneas temporales: el presente en Berlín, donde Esty se abre camino a los tumbos, y los flashbacks que reconstruyen su vida en Brooklyn. Ese vaivén contrasta el ahogo de la comunidad religiosa con el vértigo de la libertad en una ciudad que para ella está cargada de fantasmas —allí fueron asesinados sus antepasados durante el nazismo—. En la capital alemana conoce a un grupo de estudiantes del conservatorio Barenboim-Said Akademie, donde judíos y musulmanes tocan juntos, y a Yael, una israelí laica que la ayuda a entender que se puede transitar el presente sin quedar atrapada en el pasado. La búsqueda de Esty no es un grito contra Dios sino la conquista de un deseo elemental: decidir quién quiere ser.
Sin promoción estridente, Unorthodox se convirtió en cuestión de días en uno de los títulos más vistos de Netflix durante las semanas de confinamiento por la pandemia. La combinación de una protagonista empática, un universo hermético retratado con verosimilitud y una historia que interpela más allá de las creencias religiosas disparó un debate sobre las comunidades cerradas, el fundamentalismo y la autonomía de las mujeres. La plataforma alimentó ese interés con otras piezas sobre el mismo universo, como el documental “One of Us”.
Netflix todavía no anunció si habrá una segunda temporada, pero dejó un material complementario que los fans ya devoraron: un documental de 21 minutos con el detrás de escena. Allí se revela cómo se reconstruyó el mundo Satmar mayoritariamente en locaciones berlinesas y cómo se fabricaron con piel sintética los enormes sombreros de visón —los shtreimel— para la escena de la boda, filmada con cien extras bajo un calor de 37 grados.
