(BUENOS AIRES).- “Mis compañeros me dicen ‘cabita’ o ‘caballo’, a mí me gusta ‘cabita’ porque queda más lindo de escuchar, pero el técnico me mató”, confesó Nico González entre risas en la previa del partido de cuartos de final del Mundial 2026 ante Suiza. Con esa frase, Nico González reconoció que no está del todo cómodo con el apodo íntimo que Lionel Scaloni hizo público días atrás, en una muestra más del clima distendido que reina en el plantel de la Selección Argentina mientras busca el bicampeonato.
El origen de la anécdota se remonta a la conferencia de prensa posterior a la clasificación frente a Egipto, en octavos de final. En ese momento, Scaloni destacó a los jugadores que habían ingresado desde el banco y lanzó, sin querer, una descripción que se viralizó de inmediato: “El Caballo González corre como un animal y juega”. El sobrenombre, que hasta entonces quedaba puertas adentro del vestuario, saltó a la escena pública y generó la reacción del futbolista unos días más tarde.
En una entrevista con AFA Estudio, Nico González tomó con humor la revelación de su entrenador. “Ya quedó, es oficial. Pero hace mucho tiempo”, arrancó, aunque enseguida aclaró cuál es el trato que prefiere en la intimidad del grupo: sus compañeros le dicen “cabita” o “caballo”, pero él se inclina por la versión más corta porque suena mejor. “El técnico me mató”, insistió, dando a entender que la publicación del mote no fue consultada.
El atacante, de perfil bajo fuera de la cancha, detalló con gracia cómo fue la secuencia en la que el director técnico hizo público el apodo. “Venía: ‘Lautaro Martínez… el Caballo González’. Se volvió loco, es como Temaikén, je”, graficó, en referencia a la marca de fiambres, y completó con un dato que subraya que lo de “Caballo” es pura creación del plantel: “Siempre me dijeron Nico en la familia”.
Más allá del intercambio distendido, Nico González cumple un rol concreto en el esquema de la Albiceleste. Disputó los 4 partidos del certamen, todos ingresando como revulsivo en los segundos tiempos, y ya aportó una asistencia en el debut ante Argelia, por la primera fecha de la fase de grupos. Su capacidad para cambiar el ritmo lo convirtió en una pieza recurrente desde el banco.
Detrás de esa entrega física hay una motivación personal muy fuerte. Nico González se perdió la Copa del Mundo de Qatar 2022 por una lesión que lo marginó a último momento, y este torneo significa una oportunidad de saldar cuentas pendientes. “Para mí es una revancha, es una espina que me quedó. Cada vez que entro, y más allá de si me salen o no las cosas, trato de dejar todo siempre en la cancha”, afirmó en la misma entrevista.
Esa convicción se traduce en un despliegue llamativo: “Si alguien me ve en los partidos, corro todas las pelotas, parece que tuviera 10 pulmones y por ahí ya estoy muerto o ahogado, pero sigo porque perderme el Mundial pasado es una espina que me quedó clavada”, contó. Con la camiseta argentina a minutos de un nuevo desafío en cuartos de final, la anécdota del apodo deja en claro que el grupo convive con la exigencia sin perder el humor que suele acompañar a los equipos que llegan lejos.
