(BUENOS AIRES).- Hay recetas que no fallan, que pasan de generación en generación y se ganan los aplausos en cada almuerzo familiar. Este postre de limón de la abuela al horno es la prueba de que con ingredientes básicos, esos que seguro tenés en la heladera y la alacena, se puede lograr un postre cremoso, rendidor y lleno de perfume cítrico. No necesita baño María y se prepara con apenas cinco ingredientes.
Ideal para cerrar un domingo en familia, su textura húmeda y esponjosa lo convierte en el cierre perfecto para cualquier comida. Esta receta lleva un litro entero de leche y cuatro huevos, así que rinde un montón sin que se dispare el presupuesto. Eso sí, mejor prepararlo de un día para el otro, porque el secreto está en la paciencia: las horas de heladera le dan esa consistencia que lo hace temblar apenas lo servís.
Ingredientes
- 1 litro de leche entera
- 4 huevos grandes (yemas y claras separadas)
- 150 g de azúcar
- 50 a 70 g de harina de trigo común (según qué tan firme te guste)
- Aromáticos: la cáscara de 1/2 limón (sin parte blanca) y 1 rama de canela (o 1 cucharadita de esencia de vainilla)
Arrancá infusionando la leche. Ponela en una olla junto con la piel de limón y la rama de canela, llevala a fuego medio y justo cuando empiece a humear —sin que llegue a hervir— retirala del fuego. Tapá la olla y dejá reposar 15 minutos para que absorba todos los aromas.
Mientras tanto, batí las yemas con el azúcar hasta que la mezcla se vuelva más clara y cremosa. Incorporá la harina tamizada con batidor de alambre, sin dejar grumos. Cuando la leche esté tibia, retirá la cáscara y la canela y agregala de a poco sobre la mezcla de yemas, batiendo suavemente para que no se cocinen.
Aparte, batí las claras a punto de nieve en un bowl bien seco hasta que formen picos firmes. Incorporalas a la preparación anterior con una espátula y movimientos envolventes, sin miedo a que parezca una mezcla liviana: ese aire es el que va a generar la doble textura durante el horneado.
Volcá todo en un molde forrado con papel manteca —esto es clave para no usar baño María— y horneá a 170 °C durante 45 a 55 minutos. Vas a saber que está listo cuando la superficie se vea doradita y el centro tiemble sutilmente al mover el molde. Dejalo enfriar a temperatura ambiente y después lleválo a la heladera por lo menos 3 a 6 horas.
Al sacar la cáscara del limón, no cortes la parte blanca porque amarga la leche. Cuando lo sirvas frío, espolvoreá azúcar impalpable por encima y preparate para los elogios. Una receta simple, económica y con ese sabor a infancia que te dan las cosas bien hechas. Tenés que probarla.
