(BUENOS AIRES).- Si hay algo que salva las cenas de entrecasa son las empanadas de acelga y ricotta, una receta rendidora que con pocos ingredientes te saca del apuro. Rinden 12 unidades bien repletas y el secreto para que queden jugosas está en no hervir la verdura.
Esta combinación lleva acelga salteada, la cremosidad de la ricota y un corazón de muzzarella derretida que las vuelve adictivas. Son súper económicas y funcionan tanto para una vianda como para resolver una cena sin gastar de más. La receta es ideal para quienes buscan una comida completa sin carne.
Ingredientes
- 2 atados de acelga fresca
- 2 cebollas grandes
- 1/2 morrón rojo (unos 100 g)
- 250 g de ricota bien escurrida
- 150 g de muzzarella (en cubos o rallada)
- 4 huevos duros
- 12 tapas para empanadas (preferentemente para horno)
- Sal, pimienta negra y ají molido a gusto
- 1 pizca de nuez moscada
- Aceite de oliva o girasol, cantidad necesaria
Lavá bien la acelga, separá las hojas y picá las hojas en tiras finas. No la hiervas: salteala directamente en una sartén con un hilo de aceite durante 3 o 4 minutos hasta que reduzca. Escurrila a conciencia en un colador, aplastando con un tenedor para sacarle todo el líquido.
En la misma sartén poné un poco más de aceite y rehogá las cebollas y el morrón picados bien chiquitos. Cociná a fuego medio hasta que la cebolla esté transparente y apenas dorada.
Mezclá en un bol grande la cebolla y el morrón salteados con la acelga escurrida. Incorporá los 250 g de ricota, los 4 huevos duros picados y condimentá con sal, pimienta, ají molido y la pizca infaltable de nuez moscada. Integrá todo hasta formar una pasta homogénea y dejá enfriar antes de armar.
Estirá las tapas de empanada, poné una cucharada generosa de relleno en el centro y sumale un cubo de muzzarella. Humedecé los bordes con agua, cerrá presionando bien y hacé el repulgue que más te guste. Colocalas en una placa aceitada o enharinada, pincelalas con huevo batido si querés y llevalas a horno fuerte (200 °C a 220 °C) durante 12 a 15 minutos, hasta que la masa esté dorada y el queso bien fundido.
No tires las pencas de la acelga: las podés hacer al escabeche, hervirlas para ensalada o empanarlas como milanesitas. Y si te sobra producción, congelá las empanadas armadas sin cocinar, separadas con papel film, y mandalas directo al horno caliente cuando las necesites.
