ESPECTÁCULO

Papas bravas: los secretos para que queden corcantes y sabrosas

 

El truco está en la salsa brava.

 
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(BUENOS AIRES).- Fiel a su estilo, las patatas bravas son ese clásico indiscutido de los bares de tapas de España, especialmente de Madrid, que te transporta directo a una barra con solo olerlas. Papas crocantes y una salsa picante que no tiene comparación: esta receta te trae dos versiones para que las prepares en casa sin vueltas.

Hoy te mostramos la fórmula tradicional, frita y bien dorada, y una alternativa al horno mucho más liviana que no pierde nada de sabor. Las dos se hacen con los mismos ingredientes base para la salsa brava, el verdadero secreto de la receta, y en menos de una hora tenés la mesa lista.

Ingredientes

  • 1 kg de papas amarillas

  • 2 cucharadas de pimentón dulce en polvo

  • 1 diente de ajo

  • 100 g de cebolla morada

  • 2 g de ají molido dulce

  • 1 g de ají molido picante

  • 30 g de harina 0000

  • 300 g de agua

  • 30 g de aceite de oliva extra virgen

  • Sal fina, cantidad necesaria

  • 1 l de aceite de girasol para freír (versión clásica)

  • 30 g extra de aceite de oliva para pincelar (versión al horno)

    patatas-bravas

Preparación tradicional: Pelá las papas, cortalas en cubos parejos y hervilas durante 8 minutos. Escurrilas bien y dejalas enfriar. Calentá el aceite de girasol y freílas de a poco hasta que queden doradas y crocantes por fuera. Retiralas con espumadera, ponelas sobre papel absorbente, salalas apenas y espolvoreá el pimentón dulce.

La versión al horno reduce bastante la cantidad de aceite sin sacrificar el crocante y entrega un aporte de 220 kcal por porción. Herví los cubos solo 5 minutos, escurrilos y secalos bien. Colocalos en una placa con papel manteca sin que se toquen, pincelá con el aceite de oliva y horneá a 220°C durante 30 a 35 minutos, dándolos vuelta a mitad de la cocción. Salpimentá y sumá el pimentón igual que en la receta clásica.

Para la salsa brava: Picá finito el ajo y la cebolla morada. Rehogalos en una cacerola con el aceite de oliva a fuego suave. Incorporá los ajíes molidos, mezclá rápido y agregá la harina, tostándola un minuto sin parar de revolver. Verté el agua de a poco mientras batís con batidor para que no se formen grumos. Cociná a fuego bajo hasta lograr una consistencia espesa y homogénea. Si querés una textura bien lisa, procesala con mixer.

Serví las papas bañadas con la salsa o presentala en un cuenco aparte para que cada uno se sirva a gusto. Un viaje directo a Madrid que entra por los ojos y no falla en ninguna picada.