(BUENOS AIRES).- «Olvidate de las pechugas secas y aburridas. Te enseñamos a preparar un pollo ultra sabroso y jugoso con una cubierta mágica de doble queso y mayonesa que se gratina en el horno como si fuera un suflé», asegura Marisa Cortéz sobre esta receta que transforma el clásico pollo a la parmesana en un plato exprés de 10 minutos.
La pechuga de pollo es de esas cosas que están siempre en la heladera, pero que si te pasás un minuto de cocción te queda con la textura de un cartón. Para resolver ese problemón de una vez por todas, existe una receta infalible que vas a anotar en el cuaderno de salvadoras.

La clave está en bañar los filetes con una mezcla de mayonesa y dos quesos. Al entrar al horno bien caliente, esa emulsión funciona como un protector: retiene todos los jugos de la carne mientras se infla y se dora hasta quedar crocante, con una textura bien aireada. Todo en apenas 10 minutos.
INGREDIENTES
4 pechugas de pollo cortadas en filetes finos (de aproximadamente 1 cm de espesor)
150 g de queso duro rallado (parmesano, sardo o reggianito)
100 g de muzzarella rallada (o queso cremoso, cuartirolo o un mix en hebras)
5 cucharadas colmadas de mayonesa comprada
1 cucharada de jugo de limón
1 o 2 dientes de ajo picados o rallados
Aceite de oliva o girasol para pincelar
Sal y pimienta a gusto
Lo primero y fundamental: precalentá el horno a temperatura máxima. Necesitás un golpe de calor fuerte y directo para que el queso se gratine y el pollo se cocine en su punto justo, sin perder una gota de jugosidad.
Aceitá apenas una asadera, acomodá los filetes sin que se encimen y condimentalos con sal, pimienta y un pincelazo de aceite. Aparte, mezclá en un bowl las 5 cucharadas de mayonesa, toda la muzzarella rallada, la mitad del queso duro, el jugo de limón, el ajo y un toque extra de pimienta. Revolvé hasta que quede una pasta cremosa.
Con una cuchara, cubrí cada filete con esa mezcla y alisala bien. Para el toque final, espolvoreá por encima el resto del queso duro que habías reservado: eso es lo que te va a dar ese dorado crocante de bodegón.
Llevá la fuente al horno caliente de 7 a 10 minutos. Cuando veas que la superficie burbujea, se infla y toma un color dorado espectacular, retirá y serví inmediatamente.
Esta receta combina un queso blando como la muzzarella —que aporta elasticidad y cremosidad— con uno duro en la superficie que se vuelve costra crocante. La mayonesa, además, aporta la cantidad justa de materia grasa y acidez para romper las fibras del pollo, logrando que quede tierno como nunca antes lo probaste.
