(BUENOS AIRES).- «La llaman ‘torta de la nonna‘ y queda como estilo cheesecake», describió Marisa Cortéz sobre esta versión abierta y fácil de la clásica torta de ricotta. La receta rinde entre 10 y 12 porciones y es ideal para tener lista con anticipación.
Se trata de un postre que gana estructura y sabor con el reposo en frío, por lo que conviene prepararlo el día anterior. La masa casera con manteca fría y cítricos le da un contrapunto crocante a un relleno bien cremoso y suave, sin grumos.
Ingredientes
Para la masa:
300 g de harina 0000
180 g de manteca fría (cortada en cubos)
100 g de azúcar
1 huevo + 1 yema
5 g de polvo de hornear (1 cucharadita)
Ralladura de 1 limón
1 pizca de sal
5 g de esencia de vainilla (1 cucharadita)
Para el relleno:
700 g de ricota magra o entera (bien escurrida)
250 g de queso crema
180 g de azúcar
3 huevos
10 g de esencia de vainilla
Ralladura de 2 limones
20 g de fécula de maíz
1 pizca de sal
Para la masa, mezclá en un bol la harina, el azúcar, el polvo de hornear y la sal. Incorporá la manteca fría en cubos y trabajá con la yema de los dedos hasta lograr un arenado fino. Agregá el huevo, la yema, la esencia de vainilla y la ralladura de limón, y uní apenas hasta formar un bollo liso, sin amasar para no activar el gluten.
Envolvé la masa en papel film y llevala a la heladera por lo menos 30 minutos. Pasado ese tiempo, estirala sobre la mesada enharinada y forrá el fondo y los bordes de una tortera desmontable de 22 a 24 cm de diámetro. Volvé a guardar la base en la heladera mientras preparás el relleno.
Para el relleno, procesá o licuá la ricota, el queso crema, el azúcar, los huevos, la vainilla, la ralladura de limón, la fécula de maíz y la sal hasta obtener una crema totalmente homogénea y sin grumos. Volcá la preparación sobre la masa fría y alisá la superficie con una espátula.
Llevá a horno precalentado a 170 °C durante 50 a 60 minutos. La receta está lista cuando los bordes se ven firmes y el centro conserva un leve temblor, tipo flan. Dejá enfriar a temperatura ambiente y después pasala a la heladera al menos 4 horas, idealmente de un día para el otro.
«Este paso es innegociable: el frío asienta la fécula y el queso crema, logrando esa firmeza perfecta al cortar», remarcó Cortéz. Antes de servir, espolvoreá generosamente con azúcar impalpable. Una receta simple que se vuelve adictiva.
