(BUENOS AIRES).- La planificación del mercado de pases de River dejó al descubierto un problema que condiciona a Eduardo Coudet para los octavos de final de la Copa Sudamericana. El club incorporó seis refuerzos pero solo dispone de cinco cupos para modificar la lista de buena fe, lo que obliga a tomar decisiones de urgencia antes de afrontar la serie internacional.
El principal inconveniente gira en torno al arquero Franco Jaroszewicz. Aunque el juvenil de 19 años había sido avisado para buscar nuevo destino, finalmente deberá permanecer en el plantel por una exigencia del reglamento de la Conmebol, que obliga a mantener al menos tres arqueros en la nómina.
Si River decidiera sacarlo de la lista actual, tendría que utilizar uno de los cinco cambios disponibles para inscribir a otro guardameta. Esto implicaría desperdiciar un lugar para un jugador de campo o alguno de los recién llegados, justo cuando ya de por sí sobra un refuerzo porque las incorporaciones superan a las vacantes permitidas. La dirigencia del Millonario deberá convivir con esa traba al menos hasta que termine la serie de octavos: recién si el equipo avanza a los cuartos de final tendrá la posibilidad de hacer nuevas modificaciones y revisar la situación del joven arquero.
Más allá del caso del arquero, la planificación del mercado recibió cuestionamientos por otras decisiones. La situación de Juan Fernando Quintero sigue sin una definición clara y varios futbolistas que tenían rodaje reciente fueron marginados del equipo. Al mismo tiempo, la búsqueda de nuevos nombres para puestos que se creían cubiertos expuso las contradicciones del armado del plantel durante esta ventana de transferencias.
Uno de los refuerzos que está al caer es el mediocampista de Vélez Tobías Andrada, cuyo arribo a Núñez está prácticamente acordado. Lejos de ser una solución inmediata, esa incorporación agranda el problema de los cupos para la Sudamericana, ya que no todos los refuerzos podrán ser anotados para el torneo continental. Con seis caras nuevas y apenas cinco lugares para anotar, uno de los recién llegados deberá esperar afuera de la lista de buena fe mientras el equipo se juega la clasificación.
Mientras River se prepara para una etapa decisiva con el objetivo de avanzar en la Copa, Coudet deberá administrar un plantel numeroso pero condicionado por las limitaciones reglamentarias que generó la propia conducción del club. La serie de octavos pondrá a prueba no solo la competitividad dentro de la cancha, sino también la capacidad del cuerpo técnico para resolver un rompecabezas administrativo que se gestó puertas adentro.
