(BUENOS AIRES).- “Tuve una charla con Lean, lo conozco desde chico y compartimos mucho en Inferiores, se puso siempre a disposición. También hablé con el técnico”, contó Ezequiel «Chimy» Ávila. Boca había avanzado en la negociación por el delantero durante el mercado de pases, pero la operación se cayó y el jugador terminó firmando con Independiente. El relato del atacante expuso los contactos que mantuvo con Leandro Paredes y Rodolfo Arruabarrena antes de que el club cambiara de rumbo.
Ezequiel «Chimy» Ávila había terminado su vínculo con el Real Betis cuando tomó fuerza la posibilidad de regresar al fútbol argentino. El delantero estaba dispuesto a volver al país y Boca avanzó en las conversaciones hasta acordar los números del contrato. Durante ese tramo, el acuerdo parecía encaminado y el regreso al club donde hizo parte de sus inferiores estaba cerca. La operación llegó a una instancia en la que solamente restaba la firma para cerrar el vínculo, pero esa formalización nunca se concretó.
Leandro Paredes y Ávila compartieron las divisiones inferiores de Boca y mantienen una relación desde aquella etapa. El mediocampista conocía personalmente al delantero y estaba al tanto de su situación, por lo que acompañó el proceso de conversaciones. Ávila destacó esa predisposición al recordar el diálogo, aunque el contacto no alcanzó para asegurar el pase. La negociación siguió abierta hasta que el cuerpo técnico optó por reforzar otras posiciones.
Rodolfo Arruabarrena también habló directamente con Ávila durante la negociación y, en un primer momento, dio el visto bueno para avanzar por su incorporación. El entrenador conocía la alternativa de sumar al delantero, pero posteriormente la situación cambió y Boca decidió no concretar la operación. El cambio se produjo cuando los números ya estaban acordados y la firma era el único paso pendiente. Con ese desenlace, el atacante quedó fuera de una llegada que había estado muy cerca de cerrarse.
El ataque de Boca ya contaba con Miguel Merentiel, Sebastián Villa, Enner Valencia, Milton Giménez, Ángel Romero, Leonel Flores y Adam Bareiro, que estaba lesionado. Esa cantidad de alternativas llevó al cuerpo técnico a entender que la prioridad debía ubicarse en otras posiciones. La evaluación pesó más que el avance de la negociación y terminó frenando el arribo de Ávila. El delantero dejó de ser considerado prioritario dentro de ese esquema.
La defensa y el mediocampo pasaron a ser las posiciones que Arruabarrena prefirió reforzar antes que sumar otro delantero. Esa decisión fue determinante para que la negociación con Ávila no llegara a buen puerto, pese a que el futbolista estaba dispuesto a volver y había alcanzado un acuerdo económico con Boca. El desenlace resultó inesperado porque solamente restaba la firma, pero el Xeneize eligió cambiar de rumbo en el cierre del proceso.
Independiente se convirtió en el destino de Ávila después de nueve años en el fútbol español. El delantero firmó un vínculo por dos temporadas, y su arribo representa una de las grandes apuestas del Rojo para el ciclo de Jadson Viera. En su última temporada con el Real Betis disputó 30 partidos, marcó tres goles y dio seis asistencias. Con ese antecedente inmediato, el atacante encarará en Avellaneda una nueva etapa después de que Boca descartara su incorporación.
