(BUENOS AIRES).- Boca consiguió una victoria importante ante Deportivo Recoleta por la Copa Sudamericana y, sobre todo, logró dar vuelta un partido por primera vez en el año. El equipo de Rodolfo Arruabarrena arrancó perdiendo de entrada pero mostró una capacidad de reacción que hasta ahora le había faltado en 2026.
El conjunto paraguayo castigó a los seis minutos tras un error que terminó en gol. Lejos de desordenarse, Boca fue ampliamente superior durante gran parte de la primera mitad y generó seis jugadas claras para convertir, aunque la diferencia mínima al descanso dejaba la sensación de que el partido estaba abierto.
La decisión de Arruabarrena
En el entretiempo, el entrenador metió un cambio ofensivo que resultó determinante. Sebastián Villa ingresó y le cambió la cara al equipo con velocidad, desequilibrio y profundidad. La modificación le permitió a Boca tener mayor peso cerca del área rival y encontrar los espacios que no había podido aprovechar antes.
Para Emiliano Raddi, la lectura del Vasco fue uno de los puntos más altos de la noche. El análisis del especialista destacó que Boca no se desesperó después del golpe y que la decisión del entrenador fue clave para transformar el dominio en goles.
En el complemento, el Xeneize elevó todavía más la producción ofensiva y generó numerosas situaciones de peligro. Esa capacidad de reacción sostenida, sin perder la calma, le permitió construir una remontada de esas que habían sido una materia pendiente durante todo el ciclo.
La estadística respalda lo que se veía dentro de la cancha: nunca antes en el año Boca había podido revertir un marcador adverso. La reacción ante Recoleta cortó una racha que reflejaba una de las grandes dificultades del equipo cuando arrancaba en desventaja.
En el primer tiempo, Boca tuvo seis jugadas claras para convertir y mostró una superioridad que no se reflejaba en el marcador. Esa producción ofensiva se profundizó en el complemento con el ingreso de Villa, que aportó velocidad y desequilibrio por la banda.
La victoria también puede significar un envión anímico importante para un plantel que necesita recuperar confianza. Boca tiene por delante una temporada exigente y la Copa Sudamericana aparece como uno de sus grandes objetivos. Haber dado vuelta un partido que comenzó de manera negativa, además de conseguir una ventaja importante en la serie, puede fortalecer al grupo de cara a lo que viene.
Ahora, el desafío será convertir esta reacción en una característica habitual y no en una excepción. El Xeneize ganó, dio vuelta el partido por primera vez en el año y encontró una señal que puede ser determinante para el resto de la competencia internacional.
