(BUENOS AIRES).- «La idea del entrenador es clara», destacó Leandro Paredes después del triunfo por 3-1 ante Deportivo Recoleta por la Copa Sudamericana, un resultado que Boca construyó con una remontada que dejó buenas sensaciones y despertó los primeros elogios para el ciclo de Rodolfo Arruabarrena. El Xeneize no solo revirtió un arranque adverso, sino que mostró una superioridad que alimenta la ilusión de un equipo que empieza a encontrar su identidad.
El partido había comenzado cuesta arriba para el conjunto azul y oro. A los seis minutos, una jugada desafortunada terminó en gol del equipo paraguayo y obligó a Boca a remar desde temprano. Lejos de desesperarse, el equipo mantuvo la búsqueda y empezó a imponer condiciones con el correr de los minutos, generando varias situaciones de peligro antes del descanso.
La superioridad se hizo más evidente en el segundo tiempo. Arruabarrena movió piezas durante el entretiempo y apostó por una propuesta más ofensiva que el equipo interpretó a la perfección. La modificación táctica resultó clave para que Boca cambiara la dinámica del encuentro y transformara el dominio territorial en los tres goles con los que selló la victoria.
El propio entrenador reconoció después que le hubiese gustado terminar «con un golcito más», una frase que refleja la cantidad de ocasiones que el Xeneize generó y que no pudo capitalizar. La sensación que dejó el partido fue que el resultado pudo haber sido más amplio, aunque la diferencia conseguida le da a Boca un margen importante para la revancha. Incluso en los tramos finales, el equipo siguió insistiendo en ataque y dejó la impresión de haber perdonado a su rival en más de una oportunidad.
Paredes respaldó la línea de juego que pregona el Vasco y aseguró que el equipo va «de menor a mayor». El capitán xeneize valoró el camino que propone el técnico, basado en un rol protagónico, con variantes de ataque y la decisión de asumir riesgos, sobre todo cuando las líneas se adelantan y el equipo queda expuesto a contragolpes. Esa propuesta, que Arruabarrena busca instalar, implica que Boca sea protagonista y genere diferentes situaciones para lastimar.
La remontada ante Recoleta tuvo, además, un valor simbólico significativo: fue la primera vez en el año que Boca dio vuelta un marcador adverso. El dato potencia el impacto anímico del triunfo y muestra un equipo que pudo reaccionar ante una dificultad que en otros encuentros lo había condicionado. El desafío ahora pasa por sostener esa imagen y convertir la victoria en el punto de partida para consolidarse bajo el mando del entrenador.
La serie todavía no está definida, pero Boca dio un paso firme y, sobre todo, dejó señales de que la idea de Arruabarrena empieza a tomar forma en la cancha.
