RIVER PLATE

River lo mantiene y Castillo cruzó a Francescoli: «Muy bien no le sale»

 

Una comparación con Maradona y una crítica a su gestión

 
Francescoli
Francescoli

(BUENOS AIRES).- La conducción deportiva quedó en el centro de la discusión después de la peor racha del club en la era profesional, y Hernán Castillo volvió sobre el hombre que la encabeza. Su planteo no apunta al pasado del ídolo sino al presente del cargo, y para explicarlo eligió una comparación que sacudió el estudio.

«Francescoli no hace lo que tiene que hacer un tipo de su posición en River. Haciendo esto, muy bien no le sale, a mi gusto», sostuvo el periodista sobre la tarea del director deportivo, en una definición que llevaba días circulando y que él mismo se encargó de repetir sin matices.

El argumento llegó enseguida y fue el pasaje más filoso. «Es como que yo tenga que decir qué buen técnico fue Maradona. Maradona como técnico fue un desastre, ahora como jugador era un monstruo», comparó para marcar que una carrera brillante dentro de la cancha no garantiza nada en un escritorio.

La aclaración vino en la misma frase. «Yo no estoy discutiendo a Francescoli en la historia de River. Francescoli en la historia de River es un monstruo, está entre los cinco mejores jugadores de la historia del club», remarcó, separando de manera explícita las dos discusiones para que no se mezclaran.

El acierto que reconoce y la distancia que lo separa

El periodista sí le anota una decisión a favor, aunque la ubica muy atrás en el tiempo. Fue haber ido a buscar a Marcelo Gallardo para hacerse cargo del primer equipo, una jugada que terminó cambiando la década del club y que derivó en el período más ganador de su historia reciente, pero que según su propia cuenta ocurrió hace unos doce años y no encontró después ninguna continuación de ese nivel.

Ahí apoyó el reclamo de fondo. Lo que falta, planteó, es sostener en el tiempo las decisiones que salieron bien en lugar de rearmar el proyecto cada temporada, y cuando en la mesa le pidieron que nombrara un segundo acierto de esa magnitud dentro de la gestión deportiva reconoció que no se le venía ninguno a la cabeza.

Castillo también blanqueó que la relación entre ambos no es buena. Contó que nunca se llevaron demasiado bien y que, si el dirigente se enoja por estos dichos, sumaría un enojo más a los que ya arrastra. Aun así marcó el límite de su propia crítica: se puede cuestionar una gestión, no faltarle el respeto a nadie.