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FIFA retira el plan para privatizar el Mundial tras la presión de la UEFA «Marcha atrás»

 

La FIFA canceló el proyecto que dejaba entrar capitales privados al Mundial, tras la amenaza de boicot de la UEFA y el rechazo de otras confederaciones.

 
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(BUENOS AIRES).- La FIFA decidió dar marcha atrás con el polémico proyecto que buscaba privatizar parcialmente el Mundial y apagó de inmediato una crisis institucional que amenazaba con romper el equilibrio del fútbol global. La iniciativa, impulsada por Gianni Infantino, naufragó tras un durísimo cruce con la UEFA y otras confederaciones.

El plan consistía en crear una nueva sociedad, FIFA Forward Enterprise, para manejar los derechos comerciales de los torneos más importantes y permitir la entrada de inversores privados. La jugada contemplaba vender una participación de esa estructura por miles de millones de dólares para repartir ganancias entre las federaciones afiliadas, pero generó una desconfianza generalizada por la falta de consenso.

La respuesta de la UEFA fue contundente. El organismo europeo consideró que la FIFA se excedía peligrosamente al abrirle la puerta a capitales privados en competencias históricas como la Copa del Mundo. La advertencia escaló rápido hasta una amenaza directa de boicot contra los torneos organizados por la casa madre del fútbol.

La FIFA quedó cada vez más aislada porque otras entidades como la Concacaf y la AFC también manifestaron su rechazo. Con el correr de los días, el cortocircuito pasó de ser una diferencia de criterio a una verdadera guerra política. Adentro del organismo, directivos y asesores cercanos a Infantino cuestionaron la movida y hasta se registraron renuncias que profundizaron el tembladeral.

La retirada definitiva

Con una presión insostenible, la FIFA optó por retroceder y cancelar el plan en forma definitiva. El propio Infantino reconoció que la iniciativa había generado divisiones muy profundas y que la prioridad debía ser mantener la unidad del fútbol mundial. El objetivo explícito fue evitar una fractura que dejara heridas irreparables.

La decisión de último momento esquivó el abismo, pero dejó secuelas a la vista. La relación entre FIFA y UEFA quedó visiblemente dañada y la credibilidad de la dirigencia está bajo la lupa. Apenas se apagó el incendio, empezaron a surgir cuestionamientos sobre el liderazgo y la gestión de Infantino, cuyo proyecto más ambicioso terminó archivado sin haber debutado.

Más allá del freno de emergencia, el episodio expuso una tensión de fondo que divide al fútbol: el choque entre los que buscan maximizar el negocio y los que defienden un modelo más pegado a lo deportivo. Por ahora, el conflicto entró en un impasse, pero el debate sobre los límites comerciales del Mundial y del resto de las competencias de la FIFA quedó instalado sin fecha de vencimiento.