(BUENOS AIRES).- “Sabemos que un político ejerció presión sobre la FIFA porque se admitió, y sabemos que la suspensión se levantó para ese torneo en concreto y se dejó sin efecto mediante un proceso que, al parecer, no existía antes de que comenzara el torneo”, afirmó Howard Webb. La FIFA permitió que Folarin Balogun jugara en el Mundial 2026 pese a recibir una tarjeta roja, una decisión que Webb y Richard Masters advirtieron que puede socavar la confianza en los procesos disciplinarios y arbitrales.
La expulsión de Folarin Balogun ocurrió el 1 de julio de 2026, durante los dieciseisavos de final entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina. El partido se disputó en el Estadio del Área de la Bahía de San Francisco, en Santa Clara, California, y Raphael Claus fue el árbitro que le mostró la tarjeta roja al delantero estadounidense. Donald Trump intervino públicamente después de la expulsión y la FIFA levantó la suspensión mediante un proceso que los críticos consideraron carente de transparencia. Howard Webb resumió su preocupación con una frase breve: “Me preocupó mucho”.
Las advertencias sobre el arbitraje
Howard Webb afirmó que le preocupa menos el debate sobre la decisión original que la percepción generada por los hechos posteriores. El responsable del arbitraje inglés señaló que el episodio ocurrió en un momento en el que las decisiones polémicas son presentadas en las redes sociales como pruebas de corrupción. “Ahora, con demasiada frecuencia, las decisiones son consideradas corruptas por gente que quiere escribir sin parar en las redes sociales”, dijo.
Howard Webb agregó que esas reacciones buscan atribuir motivaciones sin respaldo. “Intentan sacar conclusiones sobre decisiones con las que no están de acuerdo y sobre cuál es la motivación detrás, lo cual no se basa en ningún hecho ni en ninguna prueba”, sostuvo. Para el árbitro, la polémica puede trasladarse a la competencia local y afectar la percepción sobre quienes dirigen los partidos.
La temporada nacional de la liga inglesa comienza el viernes, y Howard Webb dijo que el caso no ayuda ante la posibilidad de que ese tipo de influencia llegue al torneo local. “No ayuda, ¿verdad?. Eso es lo que más me preocupa, el hecho de que se pueda ejercer ese tipo de influencia, que realmente no refleja el fútbol que yo conozco”, explicó. Durante los próximos meses, las decisiones de los árbitros y del arbitraje asistido por video en la máxima categoría inglesa quedarán bajo un intenso escrutinio.
Richard Masters señaló que el episodio también expuso una falencia del reglamento disciplinario de la FIFA. A diferencia de muchas competiciones nacionales, la normativa no prevé un mecanismo para revisar y anular las tarjetas rojas. “El caso de Balogun es realmente un caso aislado, un incidente muy difícil de comprender”, afirmó Masters. “No hay opción de revocarla. Y eso generó una polémica innecesaria, en mi opinión”.
Richard Masters lamentó que la discusión sobre el Mundial 2026 haya quedado desplazada por cuestiones ajenas al juego. “Deberíamos estar hablando del fútbol que se ha jugado, de que España ha sido, sin duda, el mejor equipo, y de la dolorosa derrota de Inglaterra en semifinales. Pero no es así. Estamos hablando de otros temas. Es una auténtica lástima”, dijo.
Las advertencias de Howard Webb y Richard Masters fueron formuladas el 19 de agosto de 2026. La temporada nacional de la liga inglesa comienza el viernes.
