(BUENOS AIRES).- "Me quedó la espina de despedirme como yo quería". La frase es de Luis Vidal, presidente de Recoleta de Paraguay, que a sus 52 años solicitó a la Asociación Paraguaya de Fútbol una autorización especial para ser inscripto como refuerzo y enfrentar a Boca en los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Luis Vidal tiene una historia que descoloca. Abandonó el fútbol profesional para recibirse de abogado porque ganaba más dinero ejerciendo, construyó un patrimonio empresarial y, solo cuando tuvo la vida económicamente resuelta, volvió a calzarse los botines para jugar en el ascenso paraguayo.
"El destino fue haciendo que se cumplieran los objetivos", explicó. Debutó en Primera con Sol de América en 1994, pero durante años priorizó sus estudios. A los 30 le anunció a su esposa que se dedicaría de nuevo a la pelota y disputó tres temporadas en Sportivo Luqueño. A los 45 volvió a sorprender: su primer club, Tacuarí, lo convocó para la Copa Paraguay; entró quince minutos e hizo un gol para batir un récord nacional.
En 2021 empezó a jugar oficialmente para Recoleta y fue campeón de la B junto a su hijo mayor y campeón de la Intermedia junto a su otro hijo. Luis Vidal siguió marcando goles a los 50 años en partidos oficiales y levantó dos copas como jugador y presidente. Sin embargo, su anhelo de retirarse en Primera se frustró de la peor manera. El año pasado, el director técnico lo mandó a la cancha a tres minutos del final, una imagen que en Paraguay muchos leyeron como un capricho dirigencial. "Quedó instalada la sensación de que había entrado solamente por ser el presidente. Eso sí me dolió mucho", confesó. A raíz de ese episodio, en el fútbol guaraní se sancionó una norma que les impide a los directivos jugar de manera oficial.
La ilusión de la Sudamericana
Apenas Recoleta avanzó a los octavos, Luis Vidal hizo números. Comprobó que, a nivel Conmebol, no existía un impedimento reglamentario para que un presidente se anotara en la lista de buena fe. Sin embargo, cuando quiso hacerlo tras la fase de grupos, el libro de pases ya había cerrado y él no estaba en el registro de jugadores. "Ahora el libro volvió a abrirse y solicité nuevamente la posibilidad de inscribirme", contó.
El delantero aclaró que no quiere forzar la situación y que el trámite queda en manos de la Asociación Paraguaya de Fútbol. Admitió que la chance concreta de jugar hoy es remota. "Primero están los intereses del club, primero están los jugadores y primero está la competencia. No hay ningún deseo personal por encima de eso", aseguró.
Luis Vidal sigue entrenando y está convencido de que, si le dan 15 o 20 minutos frente a Boca, no desentonaría. "Muchos podrán decir que estoy loco, pero yo sé cómo me encontraba físicamente", cerró.
