(BUENOS AIRES).- “Nuestro Paredes sería Alejandro Silva”, afirmó Luis Vidal, presidente de Recoleta, en la antesala del cruce de octavos de final de la Copa Sudamericana ante Boca.
El club paraguayo, que hace apenas unos años jugaba en la cuarta categoría y hoy disputa su primer torneo internacional, vive la serie como el mayor desafío en sus 95 años de historia. Luis Vidal, principal impulsor del proyecto que llevó al equipo del ascenso a la escena continental, detalló la elección del mediocampista: “Volvió de Olimpia después de haberla roto con nosotros. Fue un líder, convirtió 11 goles, salió campeón con Olimpia y ahora regresó”.
La vuelta de Alejandro Silva, sin embargo, no fue completa. “Justo sufrió un pequeño desgarro y todavía no pudo jugar este campeonato, salvo algunos minutos”, explicó Luis Vidal sobre la pieza que define como el faro del equipo.
El dirigente también se refirió al volante Marcelo Cañete: “Aunque entre 15 o 20 minutos, es el distinto del equipo”, dijo. Y acto seguido sintetizó la fórmula del éxito: “Tenemos una buena combinación de juventud y experiencia. Ese equilibrio explica buena parte de lo que conseguimos en estos últimos años”.
Lejos de lamentar el camino complicado, en Recoleta celebraron que el sorteo les deparara a Boca. Luis Vidal no ocultó la ilusión y reconoció que era el rival que deseaban antes del duelo ante O’Higgins.
Con el recuerdo fresco de haber eliminado a Nacional de Paraguay y de haber terminado primero e invicto en un grupo que tenía a Santos y San Lorenzo, el modesto Recoleta se prepara para la cita más grande de su historia. La serie de octavos, para un club que emergió de la cuarta categoría, ya vale como un título en sí mismo.
