SOCIEDAD

Sandra Pettovello estrecha vínculos con empresarios de Mar del Plata y promete volver

 

La ministra reunió a empresarios para definir cursos de formación y también se interesó por la capilla del Espacio Unzué.

 
Sandra Pettovello y Luis Terry Artusa
Sandra Pettovello y Luis Terry Artusa

(BUENOS AIRES).- (Por Matilde Serra).-Sandra Pettovello llegó a Mar del Plata como ministra de Capital Humano y se fue hablando como alguien que había descubierto una tentación. Había ido a trabajar, desde luego. Pero entre reuniones, empresarios y proyectos, la ciudad pareció seducirla más de lo previsto. Dijo que era hermosa, se mostró maravillada y llegó a comentar lo lindo que sería vivir allí.

La ministra reunió en el Espacio Unzué a alrededor de 50 empresarios y referentes del sector productivo marplatense. No fue una visita meramente protocolar ni una de esas reuniones donde abundan las fotografías y escasean las decisiones. Pettovello llevó una propuesta: que el nuevo Centro de Formación Capital Humano que funcionará allí tenga a las empresas como protagonistas.

La idea es bastante sencilla y quizá por eso resulte interesante. En lugar de que el Estado decida desde un escritorio qué debe aprender alguien para conseguir trabajo, Pettovello quiere preguntarles a quienes efectivamente contratan trabajadores qué necesitan. Qué oficios faltan, qué perfiles no encuentran, qué conocimientos requieren y qué cursos podrían servir para que una persona termine una capacitación con posibilidades reales de conseguir empleo.

Incluso invitó a los empresarios a involucrarse en el desarrollo de esos cursos. El proyecto toma como antecedente una experiencia que Capital Humano ya puso en marcha en Buenos Aires y pretende trasladarla a Mar del Plata aprovechando las instalaciones del Unzué. La apuesta es unir dos mundos que en la Argentina suelen conversar menos de lo aconsejable: el de quienes capacitan y el de quienes dan trabajo.

Entre los empresarios estuvo Luis Emilio Terry Artusa, presidente del Parque Industrial Mar del Plata-Batán, una presencia especialmente significativa por lo que ocurriría después. Junto con representantes de distintos sectores productivos, pudo plantear las necesidades de las compañías y las dificultades que enfrentan cuando buscan personal con determinada formación.

La convocatoria incluyó referentes de la industria, la construcción, el comercio y otras actividades económicas de la ciudad. Pettovello los escuchó y dejó planteada una relación que pretende continuar. Si el proyecto funciona como fue presentado, los empresarios no serán simples invitados a una inauguración: tendrán participación en la definición de las capacitaciones que se dicten.

La ministra recorrió también el complejo y quedó especialmente interesada en su histórica capilla. Quiere que vuelva a abrir sus puertas y ya conversó sobre esa posibilidad con el obispo de Mar del Plata, Ernesto Giobando. Algunos representantes de la construcción manifestaron, además, su disposición a colaborar en las tareas necesarias para recuperarla.

Pero Pettovello se quedó con una visita pendiente. Quiso saber más sobre el Parque Industrial General Savio y prometió regresar para recorrerlo junto a sus autoridades y conocer algunas de las empresas más representativas instaladas allí.

En esa próxima recorrida, Terry Artusa tendrá naturalmente un lugar central como presidente de la entidad que agrupa al entramado empresario del Parque Industrial. Allí conviven compañías de diferentes actividades, muchas de ellas con una necesidad común: conseguir trabajadores capacitados para empleos cada vez más específicos.

Pettovello volvió a Buenos Aires con compromisos, proyectos y teléfonos nuevos en la agenda. Pero también con algo bastante menos ministerial. Mar del Plata le gustó mucho. Tanto que comentó lo lindo que sería vivir allí. Antes de irse prometió regresar. Esta vez la esperan el Parque Industrial y sus empresas.

Qué es el Espacio Unzué, una joya centenaria frente al mar

El Espacio Unzué nació a comienzos del siglo XX, cuando María Unzué de Alvear y Concepción Unzué de Casares donaron el terreno y financiaron un asilo-sanatorio destinado a niñas. Fue inaugurado en 1912, frente al mar, siguiendo el proyecto del arquitecto francés Louis Faure-Dujarric. Más de cien años después, aquel edificio pensado para la asistencia social sigue siendo una de las piezas más extraordinarias del patrimonio marplatense y fue declarado Monumento Histórico Nacional.

Su mayor tesoro probablemente sea la capilla de la Inmaculada Concepción. Tiene inspiración neobizantina, una cúpula de 20 metros, mármoles de Carrara y Abisinia y trabajos realizados en talleres romanos. Hasta su púlpito tiene una historia improbable: fue premiado en la Exposición de Arte Sacro de Sevilla de 1910. Ahora Pettovello quiere agregarle otro capítulo a ese edificio centenario: que parte de sus salones sirvan para enseñar oficios y preparar trabajadores. No parece un mal destino para un lugar que nació, precisamente, con la idea de ofrecer oportunidades.