BOCA JUNIORS

Enner Valencia espera su lugar en Boca, y Merentiel responde de manera contundente

 

La Bestia recuperó confianza justo cuando el ataque sumó una nueva competencia.

 
Miguel Merentiel
Miguel Merentiel

(BUENOS AIRES).- “Y Migue, ¿qué voy a decir? Es eso, ahora se le está abriendo el arco y es importante. Está cumpliendo una función que le va sacando más rédito. Sé lo que se esfuerza y le está respondiendo al técnico”, dijo Rodolfo Arruabarrena después de la clasificación. La frase resumió la reacción del delantero frente a la llegada de Enner Valencia. Miguel Merentiel convirtió dos goles en dos partidos y empezó a defender su lugar en Boca.

Miguel Merentiel había acumulado seis encuentros consecutivos sin convertir. La sequía llegó en un momento delicado: sus actuaciones habían perdido peso y alrededor suyo crecían los cuestionamientos. En algunos partidos participó poco del juego, tocó pocas pelotas y terminó dejando la cancha durante el segundo tiempo sin generar peligro.

Rodolfo Arruabarrena sostuvo públicamente a Merentiel durante la sequía y también lo respaldó con sus decisiones. El entrenador explicó varias veces que le pedía cumplir una función que no era la que mejor se adaptaba a sus características. Durante buena parte de sus tres años y medio en Boca, el delantero uruguayo había jugado alrededor de una referencia ofensiva: Darío Benedetto, Edinson Cavani, Milton Giménez o Adam Bareiro. Ahora debía convertirse él mismo en esa referencia y asumir una responsabilidad diferente.

La respuesta de Merentiel: goles ante Platense y Recoleta

Platense fue el escenario del primer gol. Boca perdía en Vicente López y atravesaba una noche complicada cuando Merentiel apareció dentro del área. El uruguayo hizo un control orientado para acomodar la pelota, dejó al arquero en el camino y definió con el arco vacío. El tanto significó el empate y el desahogo.

Recoleta recibió el segundo gol en Paraguay. Merentiel construyó una jugada individual: saltó para esquivar una patada, metió un caño y siguió la acción. Cuando quedó frente al arquero, hizo picar la pelota contra el piso para que pasara por encima. La definición, al mejor estilo Mesut Özil, confirmó que lo ocurrido ante Platense no había sido un alivio aislado.

Enner Valencia llegó a Boca como el último refuerzo y elevó la competencia en el ataque. El ecuatoriano arribó con la expectativa de convertirse en el centrodelantero que el equipo necesitaba y de discutir de inmediato un lugar entre los titulares. Debutó ante Recoleta en Paraguay y el futbolista al que reemplazó durante el segundo tiempo fue, justamente, Merentiel. Antes de ese partido, había ingresado por primera vez a la lista de convocados y se había acercado a los hinchas en las afueras del hotel en Asunción. La llegada no borró a la Bestia, pero elevó la exigencia: ya no alcanzaban solamente el esfuerzo, la movilidad y la función táctica; también hacían falta goles.

Los números explican por qué Arruabarrena nunca dejó de confiar en Merentiel: lleva 59 goles en 174 partidos con Boca. Su producción había disminuido durante este 2026, aunque lentamente empezaba a reencontrarse con aquello que siempre lo distinguió. El repunte de Miguel Merentiel le devolvió confianza y lo volvió determinante en el ataque. Boca disputará este domingo el clásico ante Racing.