(BUENOS AIRES).- “La diferencia de dos es remontable en Asunción”, aseguró Jorge González, entrenador de Recoleta. Boca visita Paraguay para sellar su clasificación a los cuartos de final de la Copa Sudamericana en la revancha frente a Recoleta, con ventaja de 3-1 en la serie.
El conjunto paraguayo necesita marcar dos goles para igualar el resultado global y, al menos, llevar la serie a los penales. Para conseguirlo, González planifica un equipo agresivo y no descartó jugar con dos centrodelanteros para tener mayor presencia en el área rival. El técnico entiende que su equipo deberá sostener una intensidad alta durante buena parte del encuentro, consciente de que un nuevo tanto de Boca complicaría todavía más la remontada.
El plantel de Recoleta comenzó a practicar penales desde el día posterior al partido de ida. El entrenador explicó que un triunfo por 2-0 llevaría la serie a los tiros desde el punto penal y que el equipo ya trabaja sobre ese escenario. La preparación contempla todos los escenarios posibles para una revancha que se jugará en Asunción.
González reconoció que la expulsión de Wilfrido Báez fue determinante en la ida. Recoleta había comenzado bien el encuentro, pero la tarjeta roja modificó el desarrollo y afectó anímicamente al equipo; aun en inferioridad numérica, sus dirigidos sostuvieron pasajes del partido. Ahora buscarán corregir los errores cometidos en Buenos Aires.
El entrenador también analizó las fortalezas del equipo de Rodolfo Arruabarrena. Sostuvo que Milton Delgado tiene incidencia directa en el inicio de las jugadas y que los laterales participan constantemente en ataque, además del peso de Leandro Paredes. Para contrarrestar esa estructura, Recoleta pretende ser agresivo desde el primer minuto.
González analiza utilizar un doble lateral o un extremo con responsabilidades defensivas para controlar a Sebastián Villa. La intención es limitar al colombiano, uno de los jugadores que más problemas le generó a Recoleta en la ida.
Recoleta recupera a Facundo Echeguren, quien podría aportar mayor capacidad de marca por el sector derecho. Boca llega a la revancha con la serie a su favor y la obligación de sostener la ventaja como visitante. El Xeneize ganó la ida 3-1 después de empezar perdiendo y aprovechó las expulsiones de Wilfrido Báez y Dairon Mosquera, que dejaron al conjunto paraguayo con nueve jugadores.
Rodolfo Arruabarrena deberá encontrar la manera de administrar la diferencia en un contexto diferente, frente a un rival que no se siente eliminado. Si Recoleta consigue llevar el partido al terreno que pretende, Boca tendrá que luchar hasta el último minuto en Asunción para avanzar en la Copa Sudamericana.
