(BUENOS AIRES).- Ignacio Russo volvió a amargar a River y con un gol que agravó la crisis millonaria: Tigre venció 1-0 en el estadio José Dellagiovanna por la cuarta fecha del Torneo Clausura 2026 y le infligió al equipo de Eduardo Coudet su quinta derrota consecutiva. El delantero, que ya había marcado por duplicado en el Apertura, definió a falta de doce minutos para el cierre tras un grave error de Aníbal Moreno y la asistencia de Jabes Saralegui.
La jugada del único tanto nació de una salida desde el fondo que terminó en desastre para la visita. Nicolás Otamendi descargó un pase simple para Aníbal Moreno, que ante la presión inmediata de Saralegui intentó "un enganche para atrás que no salió como esperaba y sirvió la posesión" para el volante del Matador. Saralegui, a préstamo en Tigre desde Boca, le robó la pelota al mediocampista y habilitó a Russo con espacio suficiente para encarar al arquero.
El centrodelantero no sucumbió ante el desesperado regreso de Lucas Martínez Quarta y, frente a la salida de Santiago Beltrán, logró definir sobre su humanidad para darle la victoria al dueño de casa. La conquista reedita la pesadilla que el Matador ya le había infligido al Millonario en el Torneo Apertura, cuando Russo marcó por duplicado en la goleada 4-1 en el Monumental.
La derrota extiende a cinco caídas al hilo el presente del plantel que dirige Coudet, un registro que contrasta con los nombres y las incorporaciones que llegaron en los últimos mercados de pases. El equipo apenas generó ocasiones claras en Victoria y, cuando parecía que el empate podía sostenerse, otra desconcentración defensiva lo dejó con las manos vacías.
La tensión también se hizo sentir desde la tribuna. Un plateísta local le gritó a Coudet, en un cruce que reflejó el clima de malestar visitante: "¡Dale Chacho, son horribles!". El técnico escuchó la frase sin devolver respuesta, mientras en el campo sus dirigidos intentaban asimilar la cuarta derrota parcial en el Clausura.
Russo, con pasado en las inferiores de Boca y presente intratable ante los riverplatenses, silenció otra vez a la defensa millonaria y dejó a River en una crisis que se profundiza fecha a fecha. La cuarta jornada del campeonato terminó con el 1-0 consumado y sin certezas para un equipo que ya acumula cinco derrotas seguidas en el arranque del certamen, con más dudas que respuestas y sin capacidad de reacción inmediata a la vista.
