(BUENOS AIRES).- Santiago Ascacíbar metió un cabezazo a contrapierna del arquero y le dio a Boca el 1-0 ante Newell’s en Rosario, justo en su regreso a la titularidad después del voto de confianza del Vasco Arruabarrena. El Ruso aprovechó un centro de Villa y definió como un nueve de área para responderle al técnico adentro de la cancha.
El volante volvió a estar desde el arranque por decisión de Arruabarrena y no dejó pasar la chance. Sabe que el lugar para acompañar a Leandro Paredes está caro y que Milton Delgado le pelea el puesto mano a mano. Con este gol, Ascacíbar sumó un argumento concreto para meterse en la discusión.
La llegada al área no es nueva en su juego. Arranca retrasado, lee las jugadas y ataca los espacios por sorpresa. Promedia dos tiros por partido y cada tanto se disfraza de delantero de raza: esta vez fue a la cita con un centro de Villa y cabeceó contra el palo del arquero para romper el cero.
El tanto cortó una sequía de 11 partidos sin convertir con la azul y oro. Fue el cuarto grito del Ruso desde que se puso la camiseta de Boca. El último había sido en la Bombonera, frente a Barcelona, por la Copa Libertadores. Demasiado tiempo para un futbolista que suele pisar seguido el área rival y que genera situaciones con frecuencia.
El momento de Santiago Ascacíbar no es casualidad. El Ruso construyó su juego alrededor de esa capacidad de llegar por sorpresa, incluso partiendo varios metros detrás de los delanteros. En Rosario volvió a demostrar que leer la jugada y atacar los espacios es una de sus principales virtudes. Y esta vez el centro preciso de Villa encontró un cabezazo de delantero de raza.
La revancha ante Estudiantes
Encima, el grito llegó en la previa de un duelo con sabor especial. Boca recibirá a Estudiantes, el club donde Ascacíbar se formó y del que se fue envuelto en polémica por su pase al Xeneize. "Boca recibirá a Estudiantes, el club donde Ascacíbar dio sus primeros pasos y se fue mal tras irse al Xeneize", describe el escenario que se viene.
El volante llega a ese cruce con la confianza a tope, respaldado por el voto del Vasco y por un gol que lo reencuentra con su versión más peligrosa. Promedia dos tiros por partido y tiene la capacidad de aparecer por sorpresa en el área: argumentos de sobra para que Arruabarrena le devuelva la titularidad justo en la semana que enfrenta al Pincha.
Ahora Santiago Ascacíbar tiene la mira puesta en el equipo que lo vio nacer. Llega con el cuarto gol desde que viste la camiseta de Boca, una sequía de 11 partidos cortada de raíz y la certeza de que respondió cuando más lo necesitaba.
