(BUENOS AIRES).- Tomás Aranda y Leonel Flores quedaron blindados en Boca hasta el 31 de diciembre de 2029. Los juveniles de 19 años tienen cláusulas de rescisión de 20 millones de dólares que suben a 25 millones si un club ejecuta la salida con el mercado de pases argentino cerrado.
Ambos firmaron su primer contrato profesional en 2024 y renovaron en mayo de 2025 con una mejora económica y una extensión de vínculo. Los compromisos anteriores vencían a finales de 2026, por lo que la actualización les asegura varias temporadas más en el club.
A Tomás Aranda lo promovió Claudio Úbeda al plantel principal y lo consolidó como una alternativa importante. El mediocampista quedó ligado a la institución hasta el 31 de diciembre de 2029 y su cláusula de rescisión se fijó en 20 millones de dólares; con el mercado de pases argentino cerrado, el monto aumenta un 25% y pasa a 25 millones.
Leonel Flores recorrió un camino similar, aunque su irrupción en Primera fue más tardía. Rodolfo Arruabarrena lo promovió después de sus buenas actuaciones en Reserva y el juvenil ganó terreno en la consideración del cuerpo técnico.
El contrato de Flores también se extiende hasta el 31 de diciembre de 2029. Su cláusula replica las condiciones de Tomás Aranda: 20 millones de dólares en condiciones normales y 25 millones si la operación se intenta concretar con el libro de pases argentino cerrado.
La renovación de 2025 contempló una mejora económica y aseguró la ficha de ambos durante varias temporadas. Boca blindó a dos proyectos juveniles destacados con contratos prolongados y cifras elevadas para una salida unilateral.
Boca busca margen de negociación ante el interés que puedan despertar ambos futbolistas, especialmente si aparecen propuestas desde mercados europeos. Si sus rendimientos continúan creciendo, el club podrá exigir 20 millones de dólares por cada uno o negociar una venta desde una posición de fortaleza.
