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Recetas: chipás saludables y livianos para la merienda en solo 20 minutos

 

Crocantes por fuera y esponjosas por dentro: la versión liviana del clásico chipá lleva pocos ingredientes, se prepara en simples pasos y se hornea en 20 minutos.

 
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(BUENOS AIRES).- Las chipás saludables a base de ricota son la apuesta de temporada para renovar las recetas de merienda sin resignar nada de sabor: quedan crocantes por fuera, esponjosas por dentro y livianas de verdad. La receta llega como una opción más suave que la versión tradicional, ideal para acompañar unos mates o un café a la tarde.

«No hay nada más tentador que el aroma a chipá recién saliendo del horno». Esta versión saludable y liviana mantiene el sabor inconfundible de siempre y esa textura clásica que se dorita en la superficie mientras queda suave en el centro. Además, los ingredientes son simples y seguro ya los tenés en la heladera o en la alacena.

Ingredientes y preparación paso a paso

Para hacer estas chipas necesitás:

  • 250 g de fécula de mandioca

  • 2 huevos

  • 150 g de ricota magra

  • 80 g de queso cremoso o magro en hebras (light)

  • 1 cucharada de aceite de oliva

  • 1 cucharadita de sal

  • 1 cucharadita de polvo de hornear

La preparación arranca colocando en un bowl mediano los dos huevos junto con la ricota magra, el queso light rallado y la cucharada de aceite de oliva. Mezclá e integrá bien con ayuda de un tenedor o un batidor de mano hasta lograr una crema homogénea. Después sumá la sal y el polvo de hornear a esa mezcla húmeda, y agregá la fécula de mandioca tamizada de a poco para que no se formen grumos.

El tercer paso es unir todo con las manos limpias hasta formar una masa suave, húmeda y sostenida que no se pegue a los dedos. Un tip al respecto: «si notas la preparación demasiado seca, podés agregar un chorrito pequeño de leche deslactosada o agua». Ese ajuste mínimo hace la diferencia para que la masa quede maleable y fácil de trabajar.

Con la masa lista, tomá pequeñas porciones con las manos y formá bollitos redondeándolos con las palmas. Acomodalos en una placa para horno previamente aceitada o cubierta con papel manteca, dejando un pequeño espacio entre cada uno para que no se peguen al crecer. Este detalle parece menor, pero garantiza que todos los chipas se cocinen parejos y conserven su forma redondeada.

El horneado es el paso final: llevá la placa a horno precalentado a 200° durante 20 minutos o hasta que los chipas estén dorados en la superficie y crocantes al tacto. Conviene revisarlos cerca del final, porque cada horno tiene su propio timing. «Servir tibios para disfrutar de su interior esponjoso», recomienda la receta, justo cuando el queso todavía está blandito y el aroma llena la cocina.

Este tipo de recetas saludables funciona para la merienda de todos los días, para compartir con visitas o para llevar como colación. Simple, liviana y con el sabor de siempre: las tenés que probar sí o sí.