(BUENOS AIRES).- Dos panes totalmente distintos salen de la misma masa: fácil, rendidora y sin vueltas.
Claudia Romero, referente de la panadería artesanal detrás de @amasamadre, compartió una receta que simplifica de lleno la cocina de la semana: una misma masa base semi integral que sirve tanto para un pan lactal de molde esponjoso como para unos panes árabes o pita perfectos para rellenar. Tener pan casero para las comidas de todos los días deja de ser un lujo con esta fórmula.
El secreto está en la combinación de harinas. «La mezcla de harina blanca con integral se hidrata más rápido y desarrolla más gluten que la harina integral sola; lo que da como resultado una miga esponjosa, que leuda en poco tiempo», explicó Romero. A eso se suma que la preparación no lleva azúcar ni agua tibia, ni hace falta hacer un fermento aparte: todo va directo en un solo bollo.
Los números del rendimiento convencen a cualquiera. La receta alcanza para 1 pan de molde grande de 26 cm, o bien 1 pan de molde mediano de 15 cm más 4 panes pita, o 10 panes pita individuales. Y si se duplican las cantidades, los panes se pueden congelar perfectamente una vez fríos y en bolsas herméticas hasta por 3 meses, así siempre hay una reserva lista en el freezer.

INGREDIENTES
250 g de harina integral
250 g de harina 000
10 g de sal
15 g de levadura fresca (o 5 g de levadura seca)
300 ml de agua a temperatura ambiente
15 ml de aceite (1 a 2 cucharadas)
Semillas a elección para decorar el pan de molde (opcional)
Preparación paso a paso de la receta
Para la masa base, hay que mezclar la harina integral, la harina 000 y la sal en un bowl amplio. Hacer un hueco en el centro, incorporar la levadura, el agua a temperatura ambiente y el aceite, y amasar enérgicamente sobre la mesada hasta lograr un bollo liso y homogéneo. Dejar descansar tapado a temperatura ambiente hasta que duplique o casi duplique su volumen.
Para el pan de molde, estirar la masa con las manos formando un rectángulo, enrollarla de manera ajustada y colocarla en un molde de budín o pan aceitado. Humedecer la superficie con un poco de agua, espolvorear las semillas elegidas y dejar leudar hasta que la masa llegue al borde del molde. Hornear a 180-200 °C en horno precalentado durante 35 a 40 minutos, hasta que esté dorado y suene hueco al golpear la base.
Para los panes pita o árabes, dividir la masa en porciones de 80 a 90 gramos (o de 60 gramos para la versión mini), bollar y dejar descansar 10 minutos para relajar el gluten. Estirar con palo sobre la mesada bien enharinada, en forma circular de unos 15 cm de diámetro. El tip está en pasar el palo sin que la masa se pliegue ni se doble, ya que eso evitaría que se inflen en el horno. Llevar a fuego máximo (250 a 290 °C) en placas previamente bien calentadas, durante unos 9 minutos o hasta que se inflen por completo: tienen que quedar de tono blanco.
Al retirar los pita del horno, hay que apilarlos y taparlos de inmediato con un repasador para conservar la humedad y mantener la flexibilidad. Con esta masa rinde al máximo y nada se desperdicia: tenés que probarla sí o sí.
