(BUENOS AIRES).- Jimena Monteverde, una de las cocineras más queridas del país, comparte una receta de pasta gratinada con tomates cherry y espinaca que resuelve cualquier comida en pocos minutos. Es sencilla, cremosa y sale con ingredientes que casi siempre tenés en casa.
Lo que hace la diferencia en esta preparación está en cómo se cocinan los vegetales. La receta tiene un paso que hace toda la diferencia: «los vegetales se cocinan al horno para concentrar sus sabores antes de mezclarlos con la pasta y el queso». Así conseguís una base mucho más sabrosa que si los salteás rápido en una sartén.
Los ingredientes que necesitás
300 g de tomates cherry
1 atado de espinaca
4 cucharadas de queso crema
120 g de queso parmesano rallado
Pasta a elección, cantidad necesaria
Aceite, cantidad necesaria
Sal y pimienta a gusto
Para arrancar, precalentá el horno a 180 °C. Colocá los tomates cherry en una fuente apta para horno, agregales un chorrito de aceite y condimentá con sal y pimienta. Llevá la fuente al horno y cociná los tomates durante aproximadamente 20 minutos, hasta que estén tiernos y comiencen a dorarse.
Cuando los retires, aplastá los tomates suavemente con un tenedor. Ese movimiento libera sus jugos y te deja una base con mucho más sabor para la pasta. Después incorporá la espinaca y volvé a llevar la fuente al horno durante unos 5 minutos, hasta que las hojas comiencen a ablandarse.
Mientras los vegetales se cocinan, poné al fuego la pasta que hayas elegido y cocinala según las indicaciones del paquete. Una vez lista, escurrila y reservala. El punto es que la pasta termine mezclándose con la salsa, así que no hace falta que quede sosa: va a terminar su cocción en el horno.
Retirá la fuente del horno y sumale las 4 cucharadas de queso crema. Mezclá bien con los tomates y la espinaca hasta integrar todo. Después agregá la pasta cocida a la misma fuente y revolvé para que quede bien cubierta con esa salsa cremosa de tomates y espinaca.
Para terminar, espolvoreá el queso parmesano rallado por arriba y llevá la fuente nuevamente al horno, esta vez a 200 °C durante unos 5 minutos, hasta que el queso quede gratinado y dorado. Ya tenés todo: es una receta fácil, rápida y cremosa que saca a cualquiera de un apuro. Una receta simple que se vuelve adictiva — tenés que probarla sí o sí.
