RIVER PLATE

Hernán Castillo reveló qué hizo mal Ponzio en River: «Se tardó mucho»

 

La dura crítica de Hernán Castillo al triunfo millonario en Tucumán: el análisis que apunta al interino y la demora en los cambios.

 
Hernán Castillo
Hernán Castillo

(BUENOS AIRES).- «Después con una arremetida lo ganó pero fue un paso atrás del equipo. Para mí se tardó mucho en los cambios». La frase es de Hernán Castillo, quien analizó el triunfo de River por 2-1 ante Atlético Tucumán en Tucumán y le encontró un problema concreto a la victoria: la conducción de Leonardo Ponzio, a quien le reprochó la demora en mover el banco cuando el partido se le complicó al equipo.

El resultado, igualmente, deja a River en su mejor momento del torneo. Fue el tercer triunfo consecutivo con Ponzio como entrenador interino, después de la crisis que provocó la salida de Eduardo Coudet y de un comienzo de campeonato que había encendido todas las alarmas. Con los triunfos sobre Banfield, Independiente Rivadavia y Atlético Tucumán, el Millonario sumó nueve puntos sobre nueve posibles y volvió a meterse en la pelea por la clasificación.

El partido en Tucumán parecía encaminarse con tranquilidad para la visita. Franco Nicola fue expulsado a los 12 minutos del primer tiempo y Atlético Tucumán quedó con diez jugadores durante prácticamente todo el encuentro. A los 21, Tobías Andrada puso el 1-0 en una jugada que comenzó con Ángel Correa y continuó con Gonzalo Montiel. Pero el conjunto local resistió, encontró espacios en el complemento y empató a los 37 minutos por medio de Clever Ferreira, de cabeza. Recién en el descuento Thiago Almada marcó el 2-1 definitivo, en una jugada que rompió Juan Cruz Meza por izquierda y en la que participó Lucas Beltrán.

La crítica puntual a Ponzio

Castillo arrancó su análisis por el desarrollo general del partido y fue preciso sobre el impacto de la expulsión. «Ganó River. La roja (correctamente sacada) le abrió el partido. Lo ganaba bien pero no lo liquidó y le dejó abierto el empate a Atlético Tucumán», explicó el periodista. En el segundo tiempo, River empezó a perder terreno y el rival aprovechó el desgaste y la pelota parada. Andrada, uno de los mejores del equipo en el encuentro, salió por una molestia, y su ausencia coincidió con el retroceso futbolístico del conjunto de Ponzio.

La observación sobre los cambios apunta a un aspecto puntual de la conducción. Castillo no cuestionó el resultado de las modificaciones —al contrario, uno de los ingresos terminó siendo decisivo: Meza participó directamente de la jugada del gol de Almada—, sino el momento en que Ponzio decidió reaccionar. Para el periodista, River podría haber respondido antes al cambio de escenario, cuando el rival comenzó a crecer y la ventaja numérica dejó de traducirse en dominio.

El analista también dejó un matiz que explica por qué la crítica no se transforma en un reclamo mayor. «Igual lo importante de sumar de a tres a esta altura no se discute», sostuvo Castillo. Los números acompañan esa lectura: con Ponzio, River ganó todos los partidos que disputó y recuperó un terreno que parecía perdido tras el inicio del torneo.

Ponzio tiene ahora una semana para trabajar sobre esa diferencia entre el resultado y el funcionamiento. La racha de nueve puntos le devolvió a River la posibilidad de pelear por la clasificación desde un lugar mucho más favorable, y al interino le da margen para corregir lo que, según Castillo, el equipo sigue sin resolver: transformar sus ventajas en partidos controlados.