(BUENOS AIRES).- «En mi opinión se equivocó con el gol de Ryan. No hubo fuera de juego en esa jugada, pero ya estamos acostumbrados». La frase pertenece a Raphinha, ejecutivo del fútbol de São Paulo, y resume la bronca que quedó instalada en Brasil después de que Boca lo eliminara por los cuartos de final de la Copa Sudamericana con el empate 1-1 en el Morumbí. El reclamo del dirigente apunta a una jugada concreta: el gol que el VAR le anuló a Ryan Francisco en el segundo tiempo.
La acción se produjo cuando el conjunto paulista buscaba con insistencia el empate global, porque había llegado a la vuelta needing remontar el 0-1 de la ida para meterse entre los cuatro mejores del certamen. Ryan Francisco había convertido, pero la intervención del VAR determinó posición adelantada y el tanto no subió al marcador. Esa decisión fue el detonante de las declaraciones del dirigente brasileño.
El punto central del cuestionamiento pasó por cómo se trazó la línea del fuera de juego. Raphinha sostuvo que la referencia usada fue el codo del delantero, cuando la regla establece otro criterio. «Según la regla, por debajo del hombro no cuenta. La línea se trazó en el codo. Eso nos perjudicó en el partido», aseguró el ejecutivo. Para São Paulo, ese tanto era una oportunidad de emparejar la serie y disponer de más tiempo para buscar la clasificación.
En la cancha, el trámite terminó favoreciendo al equipo de Rodolfo Arruabarrena. Boca se puso en ventaja en el Morumbí y sostuvo el resultado durante buena parte del partido. Domingos Duarte consiguió igualar en el tramo final, pero el conjunto brasileño se quedó sin tiempo: los dirigidos por Arruabarrena resistieron los últimos minutos y aseguraron el pasaje a las semifinales.
El reclamo se extendió más allá de Boca
La crítica de Raphinha no quedó limitada a la jugada de Ryan Francisco. El dirigente amplió su cuestionamiento y habló de una falta de coherencia en los arbitrajes de la Copa Sudamericana, con un antecedente que todavía duele en el club: el encuentro contra Bolívar en la altura. «El arbitraje de la Copa Sudamericana no siempre es coherente. Tuvimos un arbitraje muy complicado en la altitud contra el Bolívar y luego contra Boca», expresó el ejecutivo, que instaló así una queja de fondo sobre la participación internacional de su equipo.
El propio dirigente reconoció, igualmente, que sus palabras podían leerse como una justificación tras la eliminación. «Es una situación muy mala porque si me quejo ahora sonará como una excusa de perdedor», admitió Raphinha. Esa autocrítica marcó un contraste con la dureza inicial de su reclamo contra la tecnología y los árbitros del torneo continental.
Mientras São Paulo sigue digiriendo la polémica por el gol anulado, Boca ya dejó atrás la serie y concentrated su atención en las semifinales. El próximo rival será Vasco da Gama, en una llave que encuentra al equipo de Arruabarrena entre los cuatro mejores de la Copa Sudamericana.
