(BUENOS AIRES).- «Para ser el final lo de Gran Hermano es muy bajo. Ya no le interesa a nadie, interesan más las peleas de Laura Ubfal con el panel que lo que está pasando ahí adentro». El análisis es de Yanina Latorre, que a un paso de la final del reality pasó revista a sus números y no le encontró la vuelta: para la comunicadora, la edición no está logrando acompañar el interés del público con la instancia decisiva del concurso.
Latorre desarrolló su lectura de los ratings en su programa de El Observador 107.9, donde sigue de cerca la performance de los ciclos de la televisión argentina. Su diagnóstico llega en un momento sensible para el ciclo: pasaron más de 200 días desde que 23 participantes entraron a la casa, y la definición del juego está cada vez más cerca.
Para la panelista, el problema de fondo es que la llamada generación dorado no consiguió atrapar del todo al público, y esa desconexión se refleja de manera directa en los números de medición. En su evaluación, el reality tuvo varias idas y vueltas a lo largo de la edición, pero nunca terminó de instalarse en la conversación pública como ocurrió en entregas anteriores.
«Nadie sabe quién es Yipio, Pincoya, nadie sabe quién está dentro de la casa», agregó Yanina Latorre en su programa radial, en referencia a dos de los participantes que todavía siguen en carrera. Para la comunicadora, ese desconocimiento masivo marca una diferencia sustancial con otras ediciones del formato.
El recuerdo de otras ediciones
La comparación con ciclos anteriores ocupó un lugar central en el análisis de Latorre. «Me acuerdo que cuando estaban Marcos, Romina Uhrig, Juli Poggio había un furor en la calle», sostuvo, en referencia a participantes de entregas previas que lograron instalarse en la conversación pública más allá de la pantalla.
El contraste, según la panelista, se nota también en el recorrido de los exparticipantes una vez que dejan el juego. «Cuando salían todos iban a LAM, ahora van saliendo de la casa de Gran Hermano y pasan sin pena ni gloria», explicó Latorre sobre el destino de los últimos eliminados del concurso.
Con la final a la vuelta de la esquina, el ciclo llega a su tramo decisivo con una audiencia que, para Latorre, está muy lejos del interés que despertaron temporadas anteriores. El dato que dejó la propia analista resume la tensión: más de 200 días de convivencia, 23 participantes que arrancaron el juego y una medición de audiencia que, según su evaluación, todavía no acompañó la magnitud de la fecha que se viene.
