(BUENOS AIRES).- “Vi que no era necesario hacer más de un cambio, confío en todos”, explicó Rodolfo Arruabarrena después de que Boca avanzara en la Copa Sudamericana con apenas una modificación en la formación titular.
El entrenador evaluó la situación y decidió mantener la base del equipo porque consideró que no era necesario modificar demasiado. La única variante fue el ingreso de Flores por Sebastián Villa, un ajuste puntual que respondió a cuestiones futbolísticas y de desgaste.
Arruabarrena recordó que venía de hacer una rotación de ocho jugadores en el torneo local y que la administración de cargas físicas fue uno de los motivos centrales para sostener a la mayoría. “Venía de hacer una rotación de ocho jugadores”, señaló.
Para el Vasco, hacer muchas modificaciones no siempre mejora el rendimiento. La confianza en sus jugadores y la necesidad de mantener una estructura pesaron en la decisión, sobre todo en un partido de eliminación directa en el que la continuidad del equipo puede ser determinante.
Esa decisión también refleja la intención del cuerpo técnico de consolidar una identidad de juego. Boca busca un funcionamiento más estable y, para eso, el entrenador apuesta por darle rodaje a los futbolistas que considera importantes dentro del esquema. El plantel cuenta con variantes en varios puestos y el cuerpo técnico busca aprovechar esa competencia interna para que todos los jugadores estén preparados cuando les toque ingresar.
La postura no cierra la puerta a nuevas rotaciones. “Después habrá o no rotaciones”, afirmó Arruabarrena, y aclaró que cada partido se analizará según el rival, el desgaste y los jugadores disponibles. La administración de los recursos, explicó, responde a las necesidades del calendario y a las exigencias de cada torneo.
La clasificación en la Copa Sudamericana le dio tranquilidad al Xeneize, pero el desafío continúa. Boca deberá sostener el rendimiento y mejorar algunos aspectos del juego para seguir avanzando en la competencia internacional y cumplir con los objetivos planteados.
