(BUENOS AIRES).- “Lo he hablado con los jugadores. Confío y creo tener un buen plantel”. La frase de Rodolfo Arruabarrena marcó la escena apenas terminó el primer amistoso de su segundo ciclo en Boca, el triunfo por 1-0 ante Athletico Paranaense en Salta con un golazo de Lautaro Blanco. El Vasco no esquivó el mercado de pases y dejó en claro cuál fue su mensaje puertas adentro.
Arruabarrena confirmó que mantiene un diálogo permanente con Juan Román Riquelme y con Marcelo Delgado para seguir de cerca las negociaciones, aunque evitó dar pistas sobre los nombres que busca. “Los refuerzos los he hablado con el presidente. Sé que el club se está moviendo. El mercado es largo y hay casos que a Boca le piden más que a otros”, explicó el DT. Y enseguida agregó: “Con el Chelo estoy en contacto”.
El entrenador también aprovechó para marcar la cancha con una advertencia que mezcló humor y firmeza: “Tengo carita de bueno, pero soy exigente y bastante cabeza dura”. La definición dejó traslucir la personalidad con la que encara su vuelta al club, en un momento en el que el plantel todavía arrastra la eliminación de la Copa Libertadores.
El pedido a los jugadores
El Vasco detalló qué les pidió a sus dirigidos en estos primeros veinte días de trabajo. “Esperamos poder comprometerlos, hacernos entender y que el equipo en el campo pueda demostrar diferentes características y que el hincha se sienta identificado”, sostuvo. La autocrítica no quedó afuera: “No se viene de un buen semestre y hay que trabajar, hacer un buen grupo y darle para adelante”.
Sobre el piso de realismo, Arruabarrena fue contundente respecto de la meta que le planteó al grupo. “El objetivo es salir campeón”, aseguró, aunque al describir el material disponible hizo una pausa: “Tengo buenos jugadores… espero armar un buen equipo”. Además, el entrenador remarcó la necesidad de reconstruir anímicamente al grupo: “Hay buen grupo. Hay que trabajar anímicamente y futbolísticamente para que el equipo pueda tener diferentes características”.
La evaluación del amistoso ante el conjunto brasileño dejó sensaciones divididas. “Van 20 días de trabajo. Han sido importantes, sobre todo en las dos primeras semanas, los chicos respondieron bien en lo físico”, destacó. Y añadió, sin exagerar el optimismo: “Es un buen examen, un buen entrenador, está haciendo una muy buena liga en Brasil. Un paso importante, hay cosas buenas y no tan buenas que tenemos que corregir”.
Con el mercado de pases todavía en movimiento, Arruabarrena espera sumar refuerzos que le permitan cumplir el objetivo que él mismo puso sobre la mesa. El Vasco ya habló con los jugadores, con Riquelme y con Delgado; ahora la pelota queda del lado del club para que el plantel termine de tomar la forma que pretende el técnico.
