(BUENOS AIRES).- “Están enojados y dicen de todo”, dijo Milton Céliz, delantero de Deportivo Riestra, tras la goleada histórica por 3-0 frente a Boca. El futbolista contó los pormenores de los cruces verbales que tuvo con los jugadores del Xeneize durante un partido que dejó al equipo de Rodolfo Arruabarrena sin respuestas desde el primer tiempo.
Céliz explicó que la bronca de los visitantes afloró ni bien Riestra empezó a marcar diferencias en el campo de juego. Según sus declaraciones, los futbolistas de Boca reaccionaron con mucha bronca ante la superioridad de su equipo, y agregó que las discusiones y los reclamos fueron una constante propias de un encuentro de alta tensión.
Uno de los momentos que más repercusión tuvo fue el gesto de Céliz mostrando el número tres con sus dedos después del tercer gol. La imagen se interpretó como una provocación directa hacia el rival y, para muchos, fue el símbolo de la noche negra que vivió Boca en condición de visitante. Lejos de esquivar el tema, el propio jugador le bajó el tono a la polémica al señalar que la seña formó parte de la picardía y la emoción del trámite.
Para el plantel de Deportivo Riestra, la victoria significó mucho más que tres puntos. El equipo local aprovechó cada error defensivo de Boca y se llevó un triunfo que quedará en la memoria del club por la contundencia con la que se dio, con tres goles en apenas 45 minutos. El conjunto de Bajo Flores mostró orden defensivo, intensidad y eficacia ofensiva para sostener el resultado durante todo el segundo tiempo, incluso cuando el rival intentó reaccionar con la pelota pero sin transformar la posesión en peligro real.
Del lado de Boca, el golpe fue durísimo. Arruabarrena reconoció que el equipo no tuvo el empuje necesario para buscar el descuento y que la derrota debía servir como señal de alerta para corregir errores de cara a lo que viene. El Xeneize quedó expuesto en varios aspectos del juego y la derrota llegó justo cuando el equipo buscaba consolidarse.
Mientras Riestra disfruta su victoria más resonante, Boca ya se prepara para dar vuelta la página. El próximo desafío será ante O’Higgins en Chile, un partido en el que el Xeneize está obligado a mostrar una imagen completamente distinta a la que dejó en Bajo Flores.
