(BUENOS AIRES).- Boca encontró una de las mejores noticias de su debut en la Copa Sudamericana en sus propias divisiones inferiores. Dylan Gorosito, lateral derecho de 19 años, fue una de las grandes figuras del triunfo ante O’Higgins y dejó la sensación de que está listo para quedarse en Primera División.
Rodolfo Arruabarrena decidió apostar por el juvenil en un puesto que venía bajo la lupa y el futbolista respondió con personalidad, despliegue y mucha confianza en La Bombonera. Su crecimiento hizo que Boca decidiera protegerlo con una renovación de contrato hasta diciembre de 2030, una señal clara de la importancia que la institución le asigna a su futuro.
El lateral mostró como principal virtud la capacidad para proyectarse en ataque sin descuidar la marca. Fue una salida constante por su sector, se animó a participar en la construcción de juego y exhibió una intensidad que encaja con la idea que busca imponer el nuevo entrenador. Su entendimiento con los compañeros fue otro de los puntos destacados del partido.
La aparición de Gorosito también responde a una decisión institucional de darle más lugar a los futbolistas surgidos de Boca Predio. En los últimos años, el club produjo varios talentos y ahora Arruabarrena parece dispuesto a mirar hacia abajo para encontrar soluciones. Mientras el club incorporó experiencia de jerarquía como Leandro Paredes y Álvaro Montero, el cuerpo técnico necesitaba que los jóvenes acompañen y aporten frescura dentro del equipo.
El camino hasta la Bombonera
Antes de llegar a Primera, el lateral ya pedía pista por sus actuaciones en Reserva y por su recorrido en las selecciones juveniles argentinas. En la Selección Sub 20 logró destacarse y mostró características que lo transformaron en una de las grandes apariciones del fútbol juvenil en el último tiempo. Su capacidad ofensiva y su personalidad para jugar partidos importantes aumentaron las expectativas sobre su futuro.
El propio contexto del mercado de pases también favoreció su crecimiento. Gorosito aparece en ese equilibrio que busca el equipo: un jugador formado en el club, con sentido de pertenencia, pero también con características modernas para la posición. Su velocidad, su atrevimiento y su capacidad para jugar con la pelota son cualidades que llaman la atención y que encajan con lo que pretende Arruabarrena.
Ante O’Higgins, Gorosito no pareció un futbolista que recién empieza, sino alguien preparado para competir al máximo nivel. Su tranquilidad para tomar decisiones y su confianza sorprendieron a los hinchas, que renovaron la esperanza de encontrar desde las inferiores soluciones importantes para el equipo. Después de mucho tiempo de esperar oportunidades para los chicos del club, el rendimiento del juvenil devolvió la ilusión al mundo xeneize.
Ahora, el desafío será sostener este nivel y confirmar partido a partido que puede ser una pieza importante para Boca. La exigencia del club es máxima y los juveniles deben demostrar regularidad para ganarse un lugar definitivo. Arruabarrena parece dispuesto a darle la confianza necesaria para que explote todo su potencial, con el respaldo de un contrato asegurado hasta 2030 y una actuación que dejó señales mucho más que positivas en su primer partido oficial.
