(BUENOS AIRES).- Boca se movió rápido en el mercado para encontrar un reemplazante de peso para Adam Bareiro. La dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme llamó a un delantero colombiano que está libre y le hizo una propuesta concreta. El futbolista se mostró interesado por el proyecto, pero pidió tiempo porque aguarda una oferta del fútbol de Arabia Saudita. La respuesta desde la Ribera fue terminante: si quiere venir, que no especule, porque en el club nadie va a esperar.
El apuntado es Roger Martínez, quien acaba de desvincularse del Al-Taawoun FC saudí y está en libertad de acción. Riquelme tiene en carpeta al atacante desde hace varios mercados, y esta vez levantó el teléfono para intentar cerrar una incorporación que siempre le fue esquiva. Según trascendió desde el Consejo de Fútbol, el primer sondeo ya tuvo una respuesta del jugador.
Martínez, de 31 años, contestó que le entusiasma la posibilidad de vestir la camiseta azul y oro, pero fue honesto: su prioridad es continuar en Medio Oriente si en los próximos días aparece una oferta económica superadora. Ante esa postura, la dirigencia boquense le comunicó que no quiere dilatar la negociación y que, si la propuesta le cierra, ambos deben avanzar en este mismo libro de pases. La pelota quedó del lado del colombiano.
La necesidad de Boca de incorporar un centrodelantero se aceleró por la dolencia lumbar de Adam Bareiro. El paraguayo podría estar más tiempo del previsto fuera de las canchas, y el entrenador Rodolfo Arruabarrena le pidió a los directivos un “9” de jerarquía que tome la posta en los próximos compromisos oficiales. Martínez, por sus características físicas y su velocidad, encaja en el perfil que busca el Vasco.
El plan B, mientras tanto, quedó prácticamente descartado. Jonathan Calleri, actualmente en San Pablo, fue sondeado por Boca, pero el delantero no tiene ninguna intención de regresar al fútbol argentino en el corto plazo. A la negativa del jugador se suma un costo de operación cercano a los 8 millones de dólares, una cifra elevada para una tesorería que ya hizo inversiones fuertes en este mercado.
La chance de que Martínez vuelva a Racing, su anterior club en el país, también está bloqueada. El colombiano mantiene una demanda contra la Academia por una deuda de 323.000 euros más intereses, originada en el 15 por ciento de la plusvalía que nunca se le abonó tras su transferencia al Jiangsu Suning chino en julio de 2016. Con ese conflicto judicial sin resolver, un regreso a Avellaneda no es viable, lo que deja a Boca como la única puerta abierta en la Argentina.
El propio Martínez había explicado tiempo atrás, en diálogo con ESPN, por qué nunca se concretó su llegada al Xeneize: “En varias ocasiones se fijaron en mí desde Boca, pero en mi cabeza y en mi corazón yo siempre quise volver a Racing”. Ahora, con ese camino cerrado y la decisión final en manos de Riquelme y Arruabarrena, el colombiano deberá definir si acepta la oferta antes de que cierre el mercado o si prefiere continuar a la espera de una propuesta desde Arabia Saudita.
