(BUENOS AIRES).- Boca da un paso al costado en la búsqueda de un centrodelantero y descarta dos nombres que tuvo en carpeta desde hace meses. No hubo oferta formal, pero el interés existió y la respuesta fue negativa en ambos casos: ni Jonathan Calleri ni Roger Martínez quieren jugar en el Xeneize.
El pedido lo había hecho Rodolfo Arruabarrena, quien en su regreso al club buscó reencontrarse con sus viejos goleadores. Juan Román Riquelme aceptó el desafío y los puso en la lista de posibles refuerzos, aunque la dirigencia finalmente bajó ambas opciones ante la postura firme de los futbolistas.
Calleri tiene claro su camino. Con 32 años, es ídolo y titular indiscutible en San Pablo y no piensa moverse del fútbol brasileño. Su postura, ratificada en las últimas horas, es contundente: no ve viable una salida del club paulista, donde incluso negocia una renovación contractual.
Del lado de Roger Martínez, la historia es parecida. El delantero colombiano, que siempre sedujo a Riquelme por sus características, quedó libre tras su paso por Al-Taawoun FC de Arabia Saudita y prefiere seguir en ese mercado. La cuestión económica pesa más que la posibilidad de vestir la camiseta azul y oro, por lo que en Boca lo descartaron como posibilidad latente.
El costo de la operación
En el caso puntual de Calleri, a la decisión del jugador se suma un obstáculo financiero. El periodista Luciano Cofano reveló que el costo total de la transferencia, entre el contrato y la compra del pase, alcanza los 8 millones de dólares. Una cifra que en la Ribera consideran elevada para un futbolista de 32 años que a fin de año podía quedar libre.
El vínculo de Calleri con San Pablo vence en diciembre de 2026 y el delantero está cerca de renovarlo. Esa negociación avanzada terminó de enfriar cualquier intento formal. Boca no se sentó a negociar ni hubo sondeo concreto: el deseo del atacante dejó sin margen cualquier gestión.
Con estas dos vías cerradas, Riquelme redirecciona la búsqueda en el mercado de pases y ya analiza otros nombres para cubrir la necesidad ofensiva que pidió Arruabarrena. La decisión de Calleri y Martínez obliga al Xeneize a moverse rápido para encontrar un nueve antes del cierre del libro de pases.
