(BUENOS AIRES).- Con la final del Mundial 2026 ya en el pasado, Lionel Messi encabezó el regreso a casa de los subcampeones del mundo. El capitán de la Selección Argentina eligió descansar en su casa de Funes, Rosario, después de la caída ante España que dejó al equipo con el segundo puesto.
En su única aparición pública desde el regreso, Lionel Messi fue a ver un partido de Leones FC, el club que preside su hermano Matías, ante Central Córdoba por la Primera C. El astro de 39 años se ubicó en una de las tribunas del Club Atlético Unión de Arroyo Seco junto a sus hijos y se retiró ovacionado por los presentes.
No fue el único que aprovechó el reencuentro con sus raíces. El director técnico Lionel Scaloni revolucionó Pujato, su pueblo en Santa Fe, al pasar cuatro días en la casa de sus padres. En Gualeguay, el defensor Lisandro Martínez tomó el micrófono ante una multitud y dejó un mensaje para los más chicos: “Crean en sí mismos, luchen y no se den por vencidos. Obviamente va a haber piedras de por medio y gente que los tire para atrás, pero con la ayuda de la familia, los amigos y la gente cercana, los sueños se pueden cumplir”.
Quien también volvió a su ciudad fue Emiliano “Dibu” Martínez, aunque sus vacaciones en Sierra de los Padres tuvieron un imprevisto. El arquero sufrió un problema con su camioneta y quedó atrapado en el barro junto a un amigo, hasta que dos vecinos de la zona lo rescataron.
“Salimos en moto porque había llovido mucho y los caminos estaban intransitables. Más o menos me imaginaba por dónde era, pero no estaba seguro. De repente vimos dos camionetas y una figura enorme. Mi hijo me dijo: ‘Ese es el Dibu, papá’. No lo podía creer”, contó Leonardo Albarracín, uno de los hombres que asistió al marplatense. Las imágenes dejaron ver por primera vez el dedo anular derecho del arquero, aún hinchado y deformado por la fractura que sufrió en mayo y que decidió no operar para poder jugar la Copa del Mundo.
Tras más de tres horas de trabajo en el barro, lograron sacar las camionetas. “La calidad humana del Dibu es impresionante. No hablamos del Mundial ni de fútbol. Fue una charla común, como si nos conociéramos desde hacía mucho tiempo”, explicó Albarracín. Y reveló el emotivo cierre del encuentro: “Cuando ya se iba, frenó, se sacó el camperón oficial de la Selección y me lo regaló. Ahí no pude contenerme. Me largué a llorar. Fue un momento inolvidable”.
Mientras el arquero acumulaba una nueva anécdota en su tierra, otros futbolistas de la Scaloneta optaron por playas paradisíacas para recargar energías. Nicolás Tagliafico y su esposa volaron a Grecia, mientras que Cristian “Cuti” Romero compartió postales familiares en un yate con la frase “La mejor parte de mi vida. Ustedes”. Un descanso repartido entre el arraigo y el lujo, antes de que en las próximas semanas los jugadores deban reincorporarse al fútbol europeo.
