(BUENOS AIRES).- Los bollitos de zapallo y queso sin gluten, hechos en la freidora de aire, son una de esas recetas que transforman la ronda de mate en un momento todavía más disfrutable. La licenciada en Nutrición Clara Fustinoni, que difunde sus fórmulas en Instagram como @clari.nutri, creó esta versión de los chipacitos que combina el dulzor ahumado del zapallo con el queso derretido, y se resuelve en pocos minutos.
La receta no requiere TACC y se apoya en ingredientes bien de almacén. Lleva 230 gramos de puré de calabaza seco, dos huevos, entre 250 y 300 gramos de fécula de mandioca, 200 gramos de queso sabroso —mitad parmesano rallado, mitad gouda en cubitos— y condimentos a gusto: sal, pimienta negra, nuez moscada y un toque de ajo en polvo. La cantidad de fécula puede variar según la humedad del puré, por eso conviene agregarla de a poco hasta dar con el punto justo.
Colocá el puré frío en un bowl junto con los huevos y los condimentos, y mezclá hasta homogeneizar. Incorporá el queso parmesano rallado y los cubitos de gouda; el detalle de usar el queso en cubos es que, al hornearse, aparecen sorpresas de queso fundido en el centro de cada bocado.
Agregá la fécula de mandioca de a poco e integrá con las manos hasta que la masa quede lisa y no se pegue en los dedos. Si notás que el puré estaba muy húmedo y la masa sigue blanda, sumá un poquito más de fécula; si quedó muy quebradiza, un toque de huevo o puré lo soluciona. Con esa preparación formá bolitas del tamaño de una pelota de golf —salen alrededor de ocho— y acomodá en la canasta de la airfryer con una mínima separación entre ellas.
La cocción es exprés: 180°C durante 10 a 12 minutos, hasta que la superficie se vea bien dorada y crocante. Servilos calentitos para que el queso del centro todavía esté cremoso.
Una ventaja de esta receta es que podés armar todas las bolitas, congelarlas crudas sobre una bandeja y, una vez duras, pasarlas a una bolsa. Cuando quieras acompañar los mates, las mandás directo del freezer a la freidora de aire, sumando apenas dos o tres minutos al tiempo de cocción original. Es una forma práctica de tener a mano un bocado caliente sin repetir el trabajo de preparación cada vez.
El zapallo cabutia, el secreto mejor guardado
Para que la masa no absorba demasiada fécula y quede pesada, Fustinoni recomienda evitar el hervor y cocinar la calabaza al horno o al microondas. El zapallo cabutia asado es el ideal porque concentra el sabor, aporta un dejo ahumado y tiene la humedad justa para que los bollitos salgan aireados sin necesidad de añadir una cantidad excesiva de almidón. Un puré de cabutia bien seco y concentrado es, según define la nutricionista, "el rey de esta receta".
