ESPECTÁCULO

Ni batidora ni balanza: el budín de limón más fácil

 

Solo siete ingredientes y un paso a paso infalible

 
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(BUENOS AIRES).- Con ingredientes que seguro tenés en casa y un paso a paso tan simple que no falla, esta receta de budín de limón esponjoso se convierte en el aliado perfecto para levantar cualquier merienda. Sale húmedo, con un perfume cítrico que se siente desde el horno y una miga tierna que tienta a cortar una porción antes de que llegue a la mesa.

La preparación es de esas que no piden balanza de precisión ni técnica de pastelería, y el resultado es un clásico de la cocina casera que nunca pasa de moda. Ideal para acompañar unos mates amargos o un café con leche en esas tardes en que el cuerpo pide algo dulce recién hecho y sin demasiado trámite. La receta se volvió furor porque resuelve el antojo con apenas siete ingredientes y un molde de budín.

Ingredientes

  • 2 huevos

  • 200 g de azúcar

  • 100 ml de aceite

  • 200 g de harina leudante

  • Ralladura de 2 limones

  • Jugo de 1 limón

  • 100 ml de leche

El paso a paso de la receta fácil de budín de limón

Precalentá el horno a 180 °C y enmantecá o aceitá una budinera para que después desmoldar no sea una pelea. Batí los huevos con el azúcar hasta obtener una mezcla clara, apenas espumosa, que ya empieza a levantar aroma a fiesta de cumpleaños.

Incorporá el aceite, la leche, el jugo y la ralladura de limón sin dejar de mezclar. Por último sumá la harina leudante tamizada e integrá todo con movimientos suaves para no desarrollar gluten de más: la idea es que el budín quede aireado, no un panqueque.

Volcá la preparación en el molde y llevá al horno entre 40 y 45 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro salga completamente seco. Dejalo enfriar unos minutos antes de desmoldar, aunque el olor a limón que va a invadir la cocina probablemente te gane la paciencia.

Un truco para que la receta quede todavía más húmeda: cuando el budín esté tibio, pincelalo con una mezcla de jugo de limón y una cucharada de azúcar. Así refuerza el sabor cítrico y la textura se mantiene tierna hasta la última rebanada.

Probala una vez y se incorpora al recetario fijo de la semana. Un budín sin pretensiones que se vuelve adictivo con cada mate.