(BUENOS AIRES).- La dirigencia de Boca, encabezada por Juan Román Riquelme, mantiene la atención puesta en el mercado de pases, pero un foco inesperado se encendió en las últimas horas: el Benfica de Portugal sigue de cerca a uno de los juveniles más destacados que tuvo el Xeneize en el último semestre. El jugador, que ya debutó en la Selección Argentina camino al Mundial 2026, se ganó un lugar como figura y despertó el radar del club lisboeta.
El interés del Benfica no es nuevo, pero se intensificó tras las actuaciones del volante ofensivo en el primer tramo del año. En el club de la Ribera son plenamente conscientes de que el crecimiento del futbolista puede atraer miradas del exterior, aunque por ahora no existe ninguna negociación ni oferta formal sobre la mesa.
El recorrido del pibe en Boca fue vertiginoso. Debutó en Primera el 28 de enero de 2026, en la derrota 2-1 frente a Estudiantes de La Plata, y en apenas seis meses se consolidó como uno de los enganches más desequilibrantes del fútbol argentino. Su creatividad y regularidad lo llevaron a sumar minutos con la Selección Argentina en la antesala de la Copa del Mundo, lo que terminó de exponerlo en la vidriera europea.
El nombre que anotan en Portugal y que Juan Román Riquelme no quiere dejar ir es el de Tomás Aranda. El juvenil de Boca tiene contrato hasta diciembre de 2029 —tras haber firmado su primer vínculo profesional en septiembre de 2025— y su cláusula de rescisión es de 20 millones de dólares, un blindaje que el club fijó justamente para protegerse del interés que ya anticipaban del exterior.
Pese a los sondeos, por el momento la única certeza es que las conversaciones formales no empezaron. Boca confía en retenerlo al menos hasta que aparezca una propuesta que se acerque a la cláusula, y mientras tanto el jugador sigue sumando rodaje con la camiseta azul y oro. Su irrupción fue tan contundente que en 24 partidos oficiales ya marcó un gol y repartió dos asistencias.
Los números de Aranda en Boca
Desde aquella noche en La Plata, Aranda acumuló 24 presentaciones oficiales con la camiseta de Boca. En ese lapso, convirtió un tanto y brindó dos pases de gol, números que apenas reflejan el desequilibrio que generó en cada compromiso. Su capacidad para encarar, filtrar asistencias y patear de media distancia lo transformaron en una de las grandes apariciones del primer semestre del año.
El próximo paso está en manos de los clubes interesados: si el Benfica —o cualquier otro equipo europeo— decide avanzar, deberá negociar directamente con Juan Román Riquelme y el Consejo de Fútbol. Por ahora, Boca duerme tranquilo con un jugador joven, blindado por contrato y con margen para seguir creciendo antes de una eventual transferencia al fútbol europeo.
